Carnaval de Cadiz

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'Y la cantera se hunde, se hunde, se hunde...


(...) porque quieren vendarle los ojos'. Me he permitido el lujo de tomar prestada parte de un pasodoble de uno de los grandes chirigoteros de la fiesta gaditana por excelencia, Manolo Santander, y su 'Submarino amarillo' para dar título a lo que debería de haber sido crónica de evento y ha quedado como artículo-resumen-protesta de lo que pasó.


'Trofeo y premios en metálico para los tres primeros clasificados'. Así rezaba el cartel. Y van los chavales y vuelven a picar. Las 'no mentiras' o 'medias verdades', que es como están bien llamadas, como dicen por ahí, que al fin y al cabo son con las que vivimos el día a día hacen que esto de la cantera no es que no evolucione, sino que cada vez vaya más a la deriva… Estamos en tiempos de crisis, hasta ahí todos de acuerdo, pero no se puede jugar con la ilusión y la buena fe de grupos de chavales de quince a veintipocos años y después pasarse la pelotita de la culpa de unos a otros.


Se están promoviendo en los últimos meses diferentes concurso en pro de la cantera, del carnaval joven, de ese que es el presente y futuro y de la fiesta y que hay que potenciar y no dejar que se hunda más de lo que está. Decir de boquilla 'promovamos' y 'levantemos' es muy fácil, a hacerlo, pocos se atreven. Aún así, hay quien le echa ganas y lo hace, y saca concursos como los de Marqués de Cádiz y el de este pasado fin de semana en el Anticuario.


El primero ya está muy pasado, y para qué sirve hacer leña del árbol caído: se prometía premio en metálico y los chavales se conformaron con el reconocimiento de los presentes y una estatuilla que les acreditaba como ganadores del concurso. Pero es que esta semana, más de lo mismo.


El cartel, que en esta misma web está colgado ilustrando la noticia del concurso, lo ponía bien claro. Ya el día del sorteo de orden de actuación (que al final ni eso) hubo las primeras protestas y sospechas de que nadie iba a ver un duro, porque se habían gastado un dineral hiperbólico en hacer carteles publicitarios, cuando aquí una servidora el único que ha visto en todo Cádiz es el que estaba en la puerta de El Anticuario colgado el viernes, pero bueno… Llega el sábado y todo bien: los chavales cantan, participan la mitad de los grupos y nada, hasta mañana que continúe el espectáculo. Mediodía del domingo: para empezar citan a los grupos a la hora que no es, y estaban desde las doce y media de la mañana algo así como una veintena de chavales esperando para cantar.


A lo tonto, a lo tonto, se colaron en las dos y media. Cantecitos, aplausos, deliberación y pase a la final. Empiezan los problemas: una agrupación, 'Mi pequeña patria' queda fuera de la final, pero como uno de los conjuntos que habían pasado, 'Caleta 2012' no está presente en su totalidad, pues deciden dar ese puesto de competición a la comparsa mencionada anteriormente. La mitad del grupo se había ido, pero ahí quedaron cinco componentes que dieron la cara como nadie, y arrancaron más de un ole y merecidos aplausos de la gente que llenaba la plaza.


Tras terminar todas las actuaciones, llega la hora de los premios. El jurado se saca de la manga una 'Mención honorífica' a modo de Primer Accesit que entrega a 'Los ratones de biblioteca'. El premio: un peluche de Doraemon (es lo bueno de tener una tienda de chinos cerca abierta las 24 horas) y cuarenta euros. El resto de clasificados, como reza en el corto publicado en esta web, 1º Premio 'Los batallitas', 2º Premio 'Los pescadores' y 3º 'Mi pequeña patria'. Premio para estos clasificados: hombre, si atendemos al cartel, trofeo y premio en metálico (eso sí, nunca se mencionaba cantidad), si atendemos a lo que pasó, trofeo en forma de esquinita del Castillo de Santa Catalina divino de la muerte y las gracias…


De pronto se monta el 'pitote' padre en la Plaza Pinto. Y con razón. Cada uno protestando y defendiendo lo suyo, exigiendo una explicación que nadie daba al porqué no se pagaban los premios. Nadie, pero nadie de los componentes de las diferentes agrupaciones, habló de cantidad en ningún momento… Pero tampoco nadie le daba una respuesta a los chavales.


Yo me permito el lujo de dar la opinión, primero porque estoy en todo mi derecho, y segundo porque viví el momento y es de vergüenza el trato que les daban. Sobre todo, me movió a escribir estas extensas líneas, la charlita que tuve con uno de lo 'organizadores' una vez terminado todo el jaleo que, para variar, quedó en nada. Cuando me acerqué a preguntar, fui directa al grano: 'Oye, ¿qué pasa? ¿Qué los chavales no cobran?'. Las respuestas, que se sucedían entre titubeos eran, a cual mejor: 'No…. Es que bueno… El primero se llevará algo, y el accesit le han dao cuarenta euros… Pero es que no hay caja… Se ha hecho muy poca caja…'. Para empezar, los chavales del Primer Premio no han visto un duro, que se les pague de otra forma, de aquí a dos semanas, dos años o dos siglos, es otro tema, pero lo que es en su momento tampoco vieron un duro. Para seguir, el accesit, me parece de categoría que el jurado se lo saque de la manga para darle premios a todos los que llegaron a la final, pero si no hay dinero para los que se supone que debería de cogerlo, pues no lo hay para nadie. Y usando ese mismo argumento, si no hay 'caja' para el segundo y tercer clasificado, tampoco 'la hay' para el primero y el cuarto ¿no?


Para colmo, pone como excusa que todo ha sido idea del jurado, que él no se mete en nada y que no le pidan explicaciones… Vale, caballero, y se puede saber ¿dónde está el jurado? Para pedirle las explicaciones pertinentes… Vaporizado… Se quitó del medio nada más entregar el papelito con los premios y allí lo dejó todo en manos de que pase lo que sea pero que a mí no me coja en medio… Total, que el organizador que había sido el jurado, el jurado que no está, que si aquí nadie había dicho nada, que la culpa el que hizo el cartel por poner nada de dinero… Pero bueno, lo mejor la respuesta que le dio a un chaval de dieciséis años cuando éste le dijo 'si no hay dinero, y eso se sabe de antes, no ponerlo porque para eso…' y la respuesta, además de dispar, en plan reproche: 'pero vamos se vais a quejar que habéis comido y bebido sin pagar'. Y el arte gaditano floreció de la boca del mismo joven 'sí, picha, yo prefiero que me des diez euros y me como el cacho de tortilla en mi casa', chapó.


Y al final tantas líneas para qué ¿no? Total, lo que he hecho ha sido contar en resumidas cuentas más de dos horas de idas y venidas para ver qué pasaba. Pues para que comprendan que la queja está fundamentada, y la 'minireflexión' siguiente, tiene bases de hormigón armado en las que apoyarse. A ver señores, aquí hay una cosa muy clara: el objetivo es potenciar la cantera, promover eventos, concursos, certámenes y demás actos que tengan como protagonistas a los chavales. De toda la vida, los más jóvenes han estado dispuestos a cantar aunque sea a cambio del refresquito y el bocata y por lo menos echar el ratillo con los amigos. Lo que no hay derecho es meter dinero de por medio, querer vender algo como 'grande' para hacer caja y después no cumplir lo que se ha dicho. Cuando es de boquilla, pues nada, hay que aguantarse, porque como reza el refrán, 'donde dije digo, digo Diego' y a ver quién me dice que no.


Pero cuando hay un papel que lo pone bien clarito, hay todo el derecho del mundo y más que justificado para quejarse, protestar y reclamar por lo que es tuyo y te corresponde. Cuando hay un fallo de organización (ojo, no digo del organizador tal y cual, sino de la organización o la coordinación de esta, sin entrar en quien tiene más o menos culpa de qué cosa), debe reconocerse, asumirse e intentar subsanarlo de la mejor manera posible. Pero echarse la culpa de unos a otros personas que son ya adultos hechos y derechos delante de chavales que están allí con toda la ilusión puesta en el concurso, además de lamentable es de mal ejemplo. Si queremos levantar la cantera, dejemos de echarle mierda encima con temas como este, y de enseñarles un camino muy bonito e iluminado para después ir poniéndoles piedras como camiones de grande en el camino. Total, son niños y no vana ir al juzgado a denunciar, a reclamar por lo que es suyo. Lo peor es que, casi siempre llevan razón, pero si no pasara, no habría anda que defender y reclamar. Y la solución para que no pase es muy simple: no engañar, manipular y sobre todo JUGAR y CACHONDEARSE del que, pese a quien le pese, es el futuro de esta fiesta que cada vez, está peor.


Asley


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