Carnaval de Cadiz

Tu Opinas...


De vuelta de vacaciones… (Parte 1)


¡Es que esto es Cai! No he escuchado yo veces esa expresión y, además, no le falta razón. Hace cuestión un par de semanas que he vuelto de vacaciones y me he “retrasladao” a la Tacita y sólo hicieron falta un par de horas para ponerme día de todas las novedades carnavaleras. Temas no faltan: algunos más agradables, como el dar a conocer los nuevos nombres de las agrupaciones y otros menos, que son los que a mí me gustan, lo que hacen que cuando oigo más de un comentario al respecto me hierva la sangre y sienta la necesidad de expresar mi opinión. Estos temas son tan variados y traen tanta cola como opiniones se pueden aportar sobre ellos. Muchos hablan sin parar de los mismos, otros se callan simplemente por complacer o por miedo a llevar más razón que algunos “entendíos”, pero sea como sea, todos tenemos boca y podemos expresar nuestra opinión.


Hoy me gustaría hablar de los dos temas más recientes que me han llegado y me dejaron cuanto menos uno sorprendida y el otro corroborando algo que ya presentía.


El primero fue este martes, cuando en un programa de la televisión gaditana, emitieron un video-opinión de Paco Rosado – quien ya se ha confirmado como el autor de música de la agrupación “Los que van como Cai” de cara al COAC 2009-, en el que venía a decir algo así como que el concurso debería tomarse un “paro biológico” para oxigenarse, aclarar un poco las ideas e intentar “volver a los orígenes de la fiesta que era”. Puedo estar de acuerdo (y bastante) en el hecho de que, en algunos aspectos, al COAC le vendría bien un “lavaíto de cara”, de eso no me cabe duda; pero de ahí a suprimir la competición durante un par de años, pues como que no. Además, Paco, desde el cariño, si el COAC no va, te quedas sin trabajo para por las noches de enero-febrero (lo mismo que pasaría si por las tardes no hubiese esa parte del concurso que no consideras tan imprescindible como es la cantera, los Juveniles e Infantiles, aunque bueno, ese es otro tema que como no oí las palabras exactas en su día, me abstengo de opinar del todo). A lo que iba, el tema de que el dinero mueve más a la fiesta que el propio arte no es una novedad, es más, en mi opinión esto sucede desde que el carnaval –y hablo mayoritariamente del concurso- se convirtió en un “negocio” más que en una fiesta gaditana, desde que se dejó de cantar por el dinero que hacía falta para comer y se canta por el ‘dinero fácil’. Obvio que en el mismo saco no van todos, que lo que antes era la comida hoy en día es la hipoteca, hasta ahí llego, no soy tan cerrada de miras. Pero creo que todo aquel que conozca lo suficiente del mundillo sabe perfectamente a lo que me refiero. El punto es ese, que no creo que haya que llegar al extremo de suprimir uno de los principales orgullos gaditanos (aunque esté “sobrerenovado”) para que se recicle y vuelva a ser lo que era. En tu casa puedes coger una hoja de papel escrita por una cara y pintarla por la otra antes de echarla al contenedor. Pues el COAC es lo mismo, seguro que antes de llegar a ese punto se puede “reciclar” desde dentro. Además, que volviendo a lo mismo: no COAC, los grandes y medianos pierden.


Otro tema era el que leí en un periódico, en el que se contaba que en la próxima reunión de coristas se iba a proponer aumentar el número de integrantes en las agrupaciones de esta modalidad, quedando establecido un mínimo de 20 voces y 6 instrumentos. Esto aumentaría en 8 los vocales y en 2 los músicos de lo que hoy se considera un coro ‘al mínimo’ o, como bien ha recuperado el pasado año Francis Sevilla Pecci “a pie”. El diario también recogía la opinión del citado autor, quien afirmó un par de cosas que simplemente puedo aplaudir y darle toda la razón. Por un lado, él mismo reconoce que tal vez 12 voces sean pocas, dado que una comparsa puede estar compuesta hasta por 16, pero también defiende que es un formato de coro bastante antiguo y puede causar cierto temor entre coros más numerosos, pues, como han demostrado este pasado concurso, son capaces de llegar a una final superando a agrupaciones de casi medio centenar de personas. Sevilla Pecci apunta que es un tipo de coro que ha tenido su aprecio entre el público y que es el jurado quien debe decidir si gusta o no. Yo, personalmente, me sumo a la opinión de Francis, dado que para mí es más considerable la calidad que cantidad. Además, tirando de mi querido refranero, lo bueno si es breve, dos veces bueno, así que… Al igual que el autor pienso que a más de uno le ha molestado que la “comparsa corista” (como oí a más de uno llamar de manera despectiva a la agrupación en los pasados carnavales) se alzase con el tercer premio de la modalidad por encima de grupos de renombre carnavalero. Entre los aficionados he encontrado de todo, desde gente que comparte la postura de Ascoga como gente que le da la razón a Sevilla Pecci, así como quienes se aferran a que un coro no son ni 12 ni 20, sino de 40 “parriba”. A ver, pasa igual que en el resto de agrupaciones, las voces – aunque cada componente tiene la suya, obviamente característica y única-, ya van “clasificadas” en tenores, segundas, bajos, contraltos, octavillas y los instrumentos igual (el bombo, la caja, los guitarras, el punteao, laúd, bandurria…), y no he conseguido conocer a nadie que me sepa distinguir en un coro, por ejemplo, que es el caso que nos ocupa, las 40 y pico de voces que lo integran. Cuando suenan los bajos, si lo hacen como deben, se oyen al unísono y son voces muy parecidas a las que, si les unimos el resto de voces de la agrupación y los instrumentos, nos será prácticamente imposible reconocer y distinguir un bajo de otro. Pues si eso pasa con cuatro personas cantando en la misma línea, imagínate cuando son diez o doce. El coro dirigido por Javi Bohórquez llevaba este año sus bajos, sus tenores, sus segundas y sus instrumentos al completo, en menos cantidad pero de una calidad indudable. Sólo hay que volver a escuchar algunas de sus coplas para reafirmarnos en que, pese a conservar la esencia de la característica música corista, han introducido una serie de ritmos y compases algo “contaminados” por el jazz o el blues que realmente han agradado bastante entre gran parte del respetable. He oído por ahí alguna que otra justificación de que esta agrupación era “escasa” refiriéndose a que, durante el carnaval de calle, ya que de por sí el número de integrantes es reducido, faltaban algunos y que, al ir “andando” y no en batea, para escucharles interpretar alguna copla había que ponerse bastante cercanos a ellos, porque si no, no había forma de oírles. Hombre, sinceramente, yo de todas las veces que los vi cantar en la calle – y fueron bastantes-, sólo eché en falta a un guitarra que estaba siendo sustituido por otro chico y a otro componente bastante conocido que hacía este año “doblete” en coros y estaba cantando con el otro, por lo demás, al menos yo, no vi ninguna falta más. Respecto a lo de acercarse para escucharles cantar, supongo que todo el que haya salido a la calle durante el carnaval sabe que en el caso de callejeras, romanceros, chirigotas, comparsas, cuartetos y demás agrupaciones que ni vayan en batea ni estén sobre un escenario, a más de tres metros no oyes nada, salvo a la bulla que se mueve en masas por entre las calles. O sea, que me parece poca justificación eso de que faltasen componentes (aún no he visto en la calle una agrupación con el grupo completo que llevó al COAC, exceptuando a los cuartetos) o que a cierta distancia no se les oyese, cuando ese es el pan nuestro del carnaval de calle.


Para acabar hay un último comentario de Francis que realmente me ha llamado la atención y, que de ser así, me parece cuanto menos aunque no sorprendente sí indignante. Es el hecho de que, según sus palabras (y cito textualmente de la fuente anteriormente referida): “desde que formamos el coro el año pasado no hemos recibido ni un apoyo de la Asociación de Coristas”. Y, como pese a que no pongo en duda la palabra de Francis, no sé si esto es totalmente verdad, me privo la opinión al respecto hasta cerciorarme de que es cierto. Aunque en líneas generales puedo “dejar caer” que, de ser así, me parece una conducta bastante lamentable por parte de la asociación, pues con 16 o 50 personas, un coro es un coro. Pues de momento ya he expresado un poquito de lo mucho que me ha ido “tocando el alma” estas dos semanas. En breve escribiré algo más.


Sólo desear una buena vuelta al cole carnavalero para todos y encantada de estar por aquí otro año más pudiendo colaborar con y para la web.


Un saludo muy grande.


Asley


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