30-01-2012
La cantera y el futuro del Carnaval
Don Carnal, Don Carnal… No me dejan crecer
¿Hasta cuando,señores autores del Carnaval?
Badajoz 1 - Cádiz 0. El carnaval pacense sí tiene museo
Laguna legal e incoherencia en el Artículo 26
'Y la cantera se hunde, se hunde, se hunde...
No hay nada como ser de fuera...
Secciones de opinión
Lunes de coros, siete menos cuarto de la tarde. Mientras el conocido como “coro de los niños” comienza a subir la calle Novena en dirección a Plaza Mina, quedan escasos quince minutos para que dé el pistoletazo de salida la tercera edición del “Circuito de agrupaciones”, patrocinado por el Ayuntamiento de Cádiz y el Diario, en tres puntos “clave” de la ciudad: Plaza de la Catedral, Plaza del Palillero y Plaza del Mentidero.
Comienza la primera de las cinco tarde-noches carnavaleras en las que diferentes grupos partícipes del Concurso Oficial de Agrupaciones volverán a subir a las tablas, esta vez en la calle, e interpretarán sus repertorios ante el público más exigente, el de la calle. Y digo el más exigente porque, pese a que el del teatro también lo es, el de la calle cuenta con una baza a su favor: si no le gusta lo que ve, puede tomar la acera y seguir su camino, cosa que en el teatro, tras pagar la ‘asequible’ entrada de sesión, prefieres que te claven puñales en los oídos a que te remuevan el que te pincharon al adquirir el pase.
Principalmente, este acontecimiento podría dividirse en tres aspectos fundamentales a comentar: organización, participantes y público (la estructuración lógica en este tipo de eventos).
Respecto a la organización, en sí no está mal, es más diría que es buena. Los presentadores de los tres tablaos tienen experiencia en este tipo de actos y se les ve a gusto sobre el escenario. El sonido, salvaguardando el hecho de la acústica ambiental que pueda darse a las siete de la tarde en las plazas citadas anteriormente y, sobre todo, la extensión de las mismas, hay que reconocer que no está falto de calidad. El ‘pero’ podría estar, más que nada, en la distribución de los puntos de actuación. A excepción de los días en que fueron primeros o segundos premios, se pudo ver escaso público, sobre todo, en el escenario de la Plaza del Mentidero (algo que resulta incomprensible e, incluso, un tanto irónico para quienes conocemos la relación de este barrio con el carnaval, sin mencionar que en sus limitaciones se encuentra el templo por excelencia de la fiesta gaditana, el Falla). A ello me gustaría sumar la petición de recuperar un tablao que sólo estuvo el primer año en que se organizó este circuito, situado en el Pópulo; era un lugar pequeñito pero con capacidad, y entre las paredes que lo rodean las coplas sonaban aún más a Cádiz. Por otro lado, el tema de información es lo peor, dado que si no compras el periódico patrocinador en la mañana, es muy difícil saber quiénes irán a los diferentes puntos ese día. Recuerdo que en ediciones anteriores la web del Ayuntamiento ofrecía un link en el que podía consultarse toda esa programación, pero este año ha sido imposible localizarlo (al menos yo, que me pasé horas dando vueltas por la web y no hubo manera).
La participación, como sucediese en las dos ediciones anteriores ha sido todo un éxito. Agrupaciones de Cádiz, de la provincia y de Sevilla se sumaron a este “tour carnavalero” por las diferentes plazas de la Tacita, en las que amenizaron a todos aquellos que acudían por propia voluntad o que, simplemente, pasaban por allí y se encontraron con tal “espectáculo”. Admirable, aunque aún escasa bajo mi punto de vista, las actuaciones de agrupaciones juveniles, a las que yo sumaría algo de callejeras y romanceros, para quienes (como yo), sólo escuchan a las llamadas “ilegales” cuando se las encuentra y no pueden pasar, par que aprendan que hay un carnaval más allá de las paredes de ladrillos coloraos y ondas digitales, televisivas o radiofónicas, que hay un carnaval más vivo y ‘sinvergüenza’, sin tapujos, que se mueve por los fondos de la fiesta y forma, aun de manera poco reconocida, los pilares de los que están ahí arriba, a la vista. El horario supone que algunas agrupaciones se queden fuera de participar en estas actuaciones, pues les es imposible llegar a tiempo o, simplemente, asistir (más de un día se produjeron retrasos ‘considerables’ en algunos carteles a causa de la falta de componentes o porque la agrupación venía de cantar en otro tablao/ concurso/ población).
Y el público, pues como dicen en el mercado, “cuarto y mitad de lo mismo”. Mucho aficionado disfrutando de coplas, algún que otro “simpático” incordiando entre los presentes y variedad en cuanto a los asistentes: mayores, adultos, mucha juventud y niños; los de Cádiz, los de la provincia, de Sevilla, Málaga, Huelva, Cáceres, Valladolid, Madrid y otras provincia de dentro y fuera de Andalucía, así como los venidos desde el otro lado del charco, a quienes da gusto oir hablando cuando comparan sus fiestas de carnaval con las de aquí. Al final va a tener razón aquel que dijo que se aprende más en la calle que en la escuela, por lo menos a lo que cultura se refiere. Como ya dije antes la ventaja de este público es que tienes “vía libre” para abandonar el espectáculo cuando quieras, así como el de aplaudir con mayor o menor entusiasmo en reciprocidad a la calidad demostrada sobre las tablas.
El último punto que valoraría en estas actuaciones sería la improvisación. Esos fallos de última hora con los micros o la cuerda de la guitarra que se rompe o se afloja, el fallo de memoria a la hora de interpretar una letra o dar la réplica en el cuarteto, un componente que llega a mitad de la actuación y se sube a las tablas como si nada, el aficionado que grita algo entre el gentío y provoca la risa colectiva que se va engarzando con bromas en cadena desde arriba del escenario… Son los momentos en los que verdaderamente se demuestra lo ingenioso que puede ser alguien y cuánto de “improvisación ensayada” hay en el Falla, aunque más de una bromita repetida en la calle ya te hace que pensar…
Como en las escuelas, esto es evaluación conjunta y continua, así que un bien con tintes de notable sería la calificación que le otorgaría servidora este año a las “legales” en las calles, y en observaciones cinco apuntes fundamentales: mejorar la organización en general de eventos y carruseles; fomentar a la cantera en la calle (y en el teatro, también); no dar pasos atrás en lo que ya se tiene, sino mantener lo que funciona, aunque cueste dinero; mejorar la información y difusión de ‘citas carnavalescas’ y, sobre todo, una solución para el ‘difunto’ primer sábado de carnaval.
Asley
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| Distinguido por la Asociación de la Prensa de Cádiz | Dl Creaciones | Premio Gaditanos del Año de la Cadena Onda Cero |