Rumores en el foro
Con esta nota disculpo a aquellas personas
que, erróneamente, bien sea por equivocada información o bien por leve imprudencia, no
sin su buena intención, de otros me han atribuido un hecho nada ajustado a la realidad y
por el cual me comunican que muchos aficionados y usuarios cuestionan actitudes mías
personales pasadas y en el presente, dentro del contenido del foro de opinión en esta
Web.
Obviamente, a tenor de lo informado, insisto, completamente inexacto, igualmente entiendo
que determinados textos de usuarios expresen su desaliento, incluso sorpresa, en sus
mensajes que editan, al mismo tiempo contagiándose de un ambiente generado por otros
encaminado únicamente al descrédito personal, en este caso el mío y sin ningún tipo de
paliativo. He de dejar bastante claro, ya que ello está tan a debate, que ni mi mano ni
mi nombre habrían de estar allí donde yo no esté, en manos de otros y sin
consentimiento expreso mío, lo cual no es el caso por más que algunos lo pretendan.
Si yo volviese a afrontar cualquier tipo de autoría, téngase muy claro que sería en
solitario, con mi responsabilidad y mi compromiso particular. Pero eso ni sucede ni
sucederá. Lógicamente mi libertad me brinda el capricho de poder facilitar a quien me lo
pida cualquier tipo de ayuda, sugerencia o idea que estime oportuna y en el contexto y
momento que prefiera, siempre de forma desligada y con mera intención ociosa, sin
titularidad personal concreta y en calidad de aficionado o circunstancia amistosa. Por
ello no excuso otro tipo de comentarios genuinamente fuera de lugar y que demuestran el
agrio deseo de algunos por el menoscabo ajeno para basar argumentos.
El carnaval genera mucho apasionamiento, tanto en ocasiones que se llega al desprecio,
incluso al rencor hacia personas concretas. No obstante, debido, tanto en el fondo como en
la forma, resulta fácilmente detectable la procedencia e intenciones de tales individuos
que, usando tercamente su libertad de crítica, se ajustan más a la imagen del partidista
que a la del buen aficionado que se espera.
Son precisamente quienes de forma habitual gustan de hacer la prueba del algodón a las
conciencias ajenas y en todo momento cuestionan criterios y comportamientos de otros que
ni están presentes ni lo desean. Puede que por su afiliación en otros lugares al uso
hayan heredado las malas costumbres que algunos les han instruido a plantearse como
comportamiento frecuente, sin querer llegar al básico entendimiento de que, al hilo de
tales normas poco sanas, quienes siempre anduvieron en la cuerda floja jamás pueden
servir de ejemplo a los formales.
Es la simple diferencia que, tal como en otras cuestiones de la vida, selecciona y separa
al buen aficionado del intransigente injusto y que gusta deparar siempre un trato
discriminatorio y de ofensa a rivales o a quienes simplemente no coincidan con las ideas
de sus gustos personales.
Lamento chafar los planes desleales de algunos y dejar en evidencia su mala fe ante todos.
Un saludo a tod@s y a disfrutar del próximo carnaval.
José Luis Bustelo Sánchez