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Y hasta siempre

Hace algún tiempo que el amigo José Carlos, quien lleva este digno rinconcito carnavalesco en la red, me invitó a que, cuando yo quisiera, escribiese algo aquí por hablar de cosillas que creyera oportunas. No quisiera enrollarme mucho, la verdad, pero sí voy aprovechar aquella invitación para despedirme, digamos que formalmente y aquí, de tod@s l@s aficionad@s al Carnaval. De quienes me conocen y de quienes no. En las fechas que estamos las agrupaciones ya casi están “apuntito” de empezar los nuevos ensayos y sus autores dando vueltas a las ideas para el próximo Carnaval del 2006, apurando sus últimas actuaciones del verano. Yo, según lo dije, cantado y prometido en una última letra, aunque echándolo mucho de menos, ya desaparezco de este mapa. No tendría sentido seguir visible. De haber seguido, a estas alturas andaría muy “liao” con alguna musiquilla, cualquier letra o rebuscando detalles para las ideas de un tipo. Haciendo bocetos “emborronaos” e intentando convencer a algunos componentes de lo que me gustaría hacer. Parece que no pero, al cabo de tanto tiempo haciendo esto, para aquel que se ponga a hacerlo, sea quién sea, se convierte en un modo de vida que ya se comparte con el resto de las ocupaciones y compromisos en lo cotidiano, durante todo un año completo y pensando siempre en uno próximo. Y eso, quiérase o no, se extraña mucho cuando lo dejas de hacer. Más aún si es algo que te apasiona tanto y lo llevas dentro desde, prácticamente, niño. Por mi parte dejado está. Ahora continúo pero siendo un aficionado, que eso NUNCA he dejado ni dejaré de serlo. Uno sencillo, de los la calle (bueno, aquí todos somos de la calle) que siempre oirá las coplas de Carnaval y siempre las cantará para si, entre amigos o en casita con sus hijos y a quienes, en mi caso, les encanta.

Posiblemente muchos digan (y ya me lo dijeron) que he sido muy drástico en esto de dejar el Carnaval, tan pronto. Que si aún soy joven, que podría continuar y todas esas cosas. Pero, como he dicho en otros sitios, se trata de una cuestión personal que para nada tiene que ver con otras especulaciones barajadas por ahí, un tanto equivocadas, algunas sorprendentes, incluso hasta paranoicas. Si os digo la verdad ahora es cuando mejor me encontraba para seguir, pero… ya no me apetece hacer nada más, en serio. Durante todos estos años he disfrutado mucho, incluso en esos de mayor “rutina”, aquellos en los que en realidad no tienes las ganas suficientes para ponerte a hacer algo, te apetecería descansar un poco, pero sigues porque te lo piden los amigos de un grupo y no quieres dejarle en la estacada. No pasa nada si en el fruto se nota algo ese cansancio, se sigue y ya está. Pero ahora no. Creo que ya he dicho y hecho lo que quise hacer y decir. Por delante de todo que soy gaditano, que quiero mucho a mi Cádiz (Cai, “pa” los amigos) y que cualquier cosa que la haya cantado siempre ha sido basándome en ella, para bien o para mal. Nunca he mirado a que entendiesen nuestro lenguaje por otros lugares, hablando distinto a como siempre lo hacemos. Si acaso nos entienden lejos es porque ya conocen el “gaditano”. Que hubiera sido muy triste para mí, a parte de un poquitín vergonzoso, haber llegado un día a decir que me sentía más querido fuera de Cádiz que en mi propio Cádiz. Eso lo dirán aquellos que encuentran lejos de su tierra, al menos en esto del Carnaval, los aplausos que piden tan exigentemente, como “nenitos” caprichos y que usan luego para poder justificar sus “pequeños” fracasos y rabietas en su propia casa. Afortunadamente a mí tal cosa ni me ocurrió, ni me ocurre ni me ocurrirá. Yo me siento más querido aquí que en cualquier otra parte, como debe sentirse un gaditano, aunque… alguno hay por aquí que me mira “regulá”, aunque sólo por cuestiones de clasificación. El único éxito que he buscado, casi siempre escondido de todos, ha sido aquel que tuve en una bonita noche de final, al terminar y que me regaló un montón de gente que no me conoce de nada pero que valora lo que he hecho en todo este tiempo y que, a cambio, quiso darme su cariño y consideración. Les estoy sumamente agradecido y me siento muy orgulloso por ello. Lo triste es que, aquel afecto que me dieron, al parecer “jodió” a unos cuantos que pensaron y sintieron que tal hecho les arrebataba puntos. ¡Ayyy… malditos puntos! ¿verdad? En fin…

Para mi el Carnaval siempre ha sido una manifestación enorme de todo lo nuestro, con la libertad latiendo intensamente hasta en los tiempos más crudos. Algo de aquellos momentos conocí. Y es también un espacio abierto a todos, sin distinciones de ningún tipo ni clase alguna. Seamos de aquí o sean de allá. Aquel Carnaval sigue existiendo aún, ingenioso, crítico y, en ocasiones, dulce para Cádiz, afortunadamente. Pero aparece ahora otro enormemente arisco y llorón, que convive a trompicones con el verdadero, buscando su hueco. Dios… con la de cosas bonitas que habría que decir… y vienen ahora algunos para ponerse a hablar de sus penalidades, supuestos tratos injustos, “fantasmales” persecuciones hacia ellos, atacando a compañeros…! Y todo eso en un escenario y delante de un público que sólo espera escuchar cosas interesantes y bien dichas, constructivas y nunca los “tostones” estos, ya tan repetitivos y que año tras año se vienen dando, lamentablemente. Siguen existiendo los buenos comparsistas que le cantan a Cádiz y a todo lo demás, pero con el espíritu abierto a la crítica y a la opinión de todos, tanto al clamor fogoso como a la indiferencia cuando uno sabe que no ha acertado. Y existen también los que le cantan a Cádiz y que nunca admiten el aplauso “flojito” hacia lo suyo porque consideran que son la repera, mostrando una rebelión constante en sus repertorios tan “coloridos” ellos, cuando se ven caer como las moscas aquí, en su casa, lo que les resulta inexplicable según su espectacular “tirón” al estrellato allende estas fronteras (ya algún día les veremos con su comparsa “No me la chupo porque no me llego”). En realidad, de estas dos cosas, siempre ha habido un tanto y anteriormente, claro que sí, aunque sin sobrepasar los límites de la vergüenza y el buen compañerismo entre los competidores. Pero desde la llegada de los “Triunfitos” tales valores han quedado demasiado al margen. Incluso la amistad para algunos vale lo mismo que un cambio repentino de grupo, así de sopetón y sin decir ni adiós a los amigos. Y, puntualmente, en lugar de tener estos la hombría para acercarse a felicitar y estrechar la mano a quienes les vencen, (no existe en un hombre cabal nada más justo y más limpio que eso) prefieren usar la mirada del desprecio, el insulto y la desconsideración hacia los otros. Y así les va. Siempre enemistados con casi todos, sintiéndose gigantes cuanto más odiados se suponen, pero siendo, en el fondo, pobres desdichados cargados de penas y apenando con sus coplas a quienes les escuchan. Gracias a Dios que son sólo unos pocos, muy poquitos, “porejitos”. El Carnaval es más grande que ellos ¿no os parece?. Y se les oye, por supuesto, aunque… no se les presta mucha atención.

No quisiera que esto pareciera un reproche ni una justificación por el dejarlo, porque, al fin y al cabo… todo esto es superable. Sólo ha sido un comentario de algo que todos ya conocemos, que ocurre en Cádiz y debemos procurar que no siga pasando, poniendo a cada cual en su sitio. Yo, mientras tanto, me aparto muy feliz y con la enorme satisfacción de haber logrado lo que siempre he querido. Y me da igual que ahora algunos, por este escrito, muestren su disconformidad. Es algo, en algunos, “típico” a la libertad que nos distingue, tan pregonada en sus coplitas y tan poco permitida por ellos en la calle. Aunque, ahora que lo pienso… serán sólo unos pocos, muy poquitos. Serán los “tocados y… hundidos”.

Total… que ya me despido de tod@s. Muy afectuosamente y añorando mucho todo esto que ya he dejado. Me despido de los buenos aficionados, de los buenos comparsistas (incluyendo a todos los carnavaleros de Cádiz y fuera de Cádiz) y, como no… también me despido de los “Triunfitos”, que ellos igualmente se merecen tal detalle por mi parte. Siento haberles puesto en su sitio donde debí ponerles. Yo sólo hice una comparsa, sólo eso.

Ah… y un deseo: no pelearse mucho por los premios. Menos llorar en el teatro y más cantar cosas bonitas “pa” Cádiz, dentro y fuera de ella.

Viva Cádiz y viva nuestro Carnaval.

Con mucho cariño de José Luis Bustelo


Sentimos enormemente la anunciada asuencia de la comparsa de José Luis Bustelo, deja un hueco para todos los que no tienen en el nombre, a veces solo uno, de autor/grupo sus preferencias carnavalescas.

En el dificil entorno del COAC, que tanto dá y tanto quita, parece que queda cada vez menos sitio para los que no se atienen a un modelo "generalmente" aceptado, y si hablamos de Carnaval, tenemos que hablar ante todo de diversidad y tolerancia.

El título de esta despedida, es "Y hasta siempre", nosotros esperamos encontrar en un futuro no demasiado lejano, otro correo con un escrito que sea "Hola de nuevo". La vida y el Carnaval dan muchas vueltas, y siempre existe la posibilidad de retomar el camino que nos apetece dejar de lado ahora.

Que sea pronto.

José Carlos Mandado Serantes
www.CarnavaldeCadiz.com

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