Querida señora: soy un perro que todos los días va al kiosco a por el periódico de mi amo; y resulta que el kiosquero me ha dicho que nuestros protectores, los de la asociación El Refugio, ha programado una marcha por varias playas españolas para forzar a los ayuntamientos a que nos dejen entrar en ellas con nuestros amos a corretear a nuestras anchas.
Creo que usted ha dicho, como alcaldesa que es, que no va a permitir que en la playa de Cádiz entremos los perros; y quiero que sepa que eso está muy mal. Por varias razones:
La primera y principal es que la playa no va a verse resentida en su limpieza; porque todo el mundo sabe que nuestros dueños son modelos de educación y pulcritud y no van a permitir que nuestra hermosa playa se ensucie; es decir, que la dejarán igual de limpia que nuestras calles, en las que es imposible ver una caca de perro.
Por supuesto usted debe entender que, de pequeños, somos animales juguetones; así que si vemos a un niño jugando con una pelota, rápidamente nos ponemos a jugar con él; ahora bien ¿Qué culpa tenemos nosotros de que los niños sean carajotes y se asusten? Que les enseñen sus padres a que tienen que convivir con nosotros.
Algunos de nosotros, cuando son grandes, se sienten en la necesidad de comportarse como vigilantes; así que cuando alguien corre, su instinto les dice que corran detrás por si es alguien que huye; por esa actitud nuestra, hay también quienes se asustan; de modo que lo mejor es que se prohibiera correr por la orilla para que no ocurra eso.
Todo, señora mía, menos prohibirnos a los perros estar con nuestros amos donde ellos estén; porque usted sabe que muchos humanos no saben vivir sin dar órdenes a alguien que obedezca; y puesto que en el mundo llamado civilizado se prohibió hace mucho tiempo la esclavitud, todas esas personas suplen al esclavo con un perro que haga compañía y obedezca. A nosotros nos da igual puesto que hemos nacido para eso, según parece; de modo que no sufrimos y seguimos siendo fieles. ¿Y sabe qué le digo? Lo que dice mi amo: que si muchas personas fueran como nosotros, los perros, es decir, obedientes les mandaran lo que les mandaran, nobles les trataran como les trataran y fieles hasta la muerte, el mundo sería muchísimo mejor. Salud, señora.
Como tema, el crimen de acotar la playa para las barbacoas; puesto que muchas criaturas de San Fernando, Chiclana y Puerto Real se quedarán sin disfrutar de una playa que les pertenece.
Jorgue Ruiz de Bustamante
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