Los otros días, leyendo las efemérides del Diario de Cádiz, leí que hace cincuenta años (1958), cuando la televisión en España era, todavía, un sueño, la chirigota gaditana Los Julianes de la Verbena de la Paloma, (que así se llamaba en verdad) de Paco Alba, estaba triunfando en el Circo Price y en el Teatro Calderón, de Madrid, en los que había sido contratada por treinta días, además de ser reclamada por distintos centros recreativos y culturales de la capital de España para que ofreciera su repertorio.
Al leer la pequeña crónica, me acordé del día en que el señor Pedreño, en el micrófono de Canal Sur Radio, dijo algo así como que los autores del Carnaval eran unos desagradecidos porque no reconocían que toda la promoción que han tenido las agrupaciones fuera de Cádiz ha sido gracias a la televisión, y más concretamente a la de ellos; es decir, la autonómica. Demostrando con esas palabras, primero, un gran desconocimiento; porque los Julianes salieron de Cádiz y Los Beatles de Cádiz dieron la vuelta a España sin necesidad de promoción televisiva; y, segundo, una gran soberbia; puesto que si Canal Sur no hubiera visto un filón en el Concurso del Falla gracias a la apuesta de Telesur (TVE), que sí que creyó en que esto podría ser interesante, nunca hubiera invertido un duro en nosotros. De hecho, en Andalucía hay mil fiestas a las que Canal Sur sólo les hace el caso necesario como noticia de informativo; es decir, que, como cualquier empresa, va a lo seguro.
Uno debería ser menos rencoroso y perdonar esos arrebatos de falta de humildad de algunos, pero cuando uno, a pesar de no ser autor de Carnaval, se siente dañado en lo más profundo por culpa de esos necios que sólo ven en los autores a interesados que nada más que se mueven por dinero, no tiene más remedio que aliviarse, aunque sea escribiendo de manera torpe, para poder echar fuera esos posos que quedaron dentro por culpa de la mala leche; no sé si me explico.
Bien, vamos a cambiar de humor y de talante. Hoy, en lugar de un tema para hacer un pasodoble o tango, lo que os traigo es un tipo de comparsa finísima “pa comérselo”. El nombre de dicha comparsa sería “Loss banderola” y, como su nombre indica, sus componentes irían de piedra ostionera simulando el muro de un edificio gaditano B.I.C (Bien de Interés Cultural) y del pecho, cual Zubiela investido de veleta de Martínez Ares, les saldrían a todos unos mástiles horizontales de los que colgarían las banderolas del 2012 tremolando al levante gaditano. En la presentación les contarían a todos, incluyendo a la alcaldesa, claro, cuál es el fin de esa magna celebración. El final del popurrí llevaría una apoteosis en la que soldados españoles se hermanarían, cantando “La marsellesa”, con sus colegas franceses, mientras que estos cantarían “Con las bombas que tigan/ los fanfajones,/ se hacen las gaditanas/ tigabuzones”. Pelotazo ¿no? Pues venga, manos a la obra y a ir comprando la purpurina para la cara. Dirán algunos: ¿De banderolas vamos a salir? ¡Pues claro! ¿No han salido otros de barquitos, que eran una monería?
Jorgue Ruiz de Bustamante
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