Carnaval de Cadiz

Temas de pasodobles


Machismo


El día que un conocido mío (yo no tengo amigos así) me dijo que a él no le gustaba el menudo, entendí que el mundo da cabida a las más extrañas de las personas y que, a partir de ese momento, no me iba a sorprender que, junto a nosotros, en él se hospedaran seres capaces de las cosas más horribles; como violar niños o apropiarse de la voluntad de una mujer por el hecho de ser su marido y someterla a vejaciones, maltratarla o, incluso, matarla. Y aunque hay cosas que a los demás no nos dañan, como lo del menudo, claro; las demás aberraciones, sí; y si no nos dañan, deberíamos hacer todo lo posible porque nos dañaran. Deberíamos considerar a todas las mujeres como algo nuestro (igual que hacemos con los niños) y reaccionar frente a chistes y comentarios que ya, en una sociedad que pretende ser moderna no deberían tener alojo. Decir que hay mujeres malas no es necesario; pero dar por hecho que todas nacen con la maldad puesta es un poquito de carajote, por no decir de malnacío.


En estos días se ha visto cómo los cavernícolas de la derecha han sacado lo que llevan dentro para insultar con su torpe ironía a las mujeres y a todo lo que signifique igualdad. Se les hinchan las venas del pescuezo diciendo que se preocupan por un mundo en el que todos seamos iguales, pero cuando se ven encima esa igualdad propiciada por alguien que no sea ellos, reaccionan como saben: insultando y haciendo chistes malos. Hasta Antonio Burgos, el que vino a Cádiz a adorar la bandera de la libertad, se ha permitido decir que por qué no han nombrado a Zerolo ministro del Ejército.


A ti, joven letrista, que gustas de dejar en un papel tu pensamiento, te digo que procures siempre que éste sea noble; que nunca te tengas que avergonzar ni arrepentir de haber escrito algo impropio de tu edad; no sigas la estela de los que nos precedieron, rompe con ellos y recuerda que aquello de “...y a mí me espera mi Lola, sola en su alcoba como Dios manda.” no hace falta que se escriba más, que el machismo tiene muchos matices y hay muchas formas, pretendidamente bonitas, de insultar a las mujeres. No caigas en el error de preguntarte, en forma de pasodoble, que cómo es posible que alguien maltrate a lo más bonito que Dios puso a nuestro lado, como escribió alguien, porque eso implica que a las feas sí que hay que maltratarlas. A las mujeres hay que tratarlas con la normalidad que exigen las normas de convivencia, ni más ni menos. Necesitan el respeto debido por ser personas. Ni hay que esforzarse en elogios y prebendas ni en todo lo contrario. Nacen por el mismo sitio que nosotros y si tienen las mismas oportunidades serán lo que sus capacidades les permitan; como nosotros. Que haya unas diferencias morfológicas es lo que la Naturaleza ha dispuesto para que sean el complemento nuestro para el goce y la reproducción, pero eso no las hace inferiores ni distintas en derechos y obligaciones. Así que a ver si nos dejamos de gracietas baratas y de piropos rancios; que aunque haya tontas que se rían de chistes machistas y se derritan cuando se le canta a la belleza de la gaditana, la gaditana, las dos cosas hacen el mismo daño.


Jorgue Ruiz de Bustamante

j-ruizbustamante@hotmail.com


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