En mi casa, como en cualquier casa que se precie, hay dos televisores que se turnan y cubren, entre los dos, las veinticuatro horas de guardia; es decir, se pasan el día largando las banalidades sin las que ya no sabemos vivir.
Pues bien, un día escuché (verlo, no; por favor) un programa que hay en Canal Sur, (exponente mundial de la televisión cateta) de enaltecimiento de la copla que suelen ellos llamar andaluza, que por lo visto tiene unos niveles de audiencia que a mí no me extraña que tenga sabiendo cómo está todavía Andalucía.
Hace varios días, en otro programa de la misma televisión (éste, algunas veces, está bien) vi cómo se debatía sobre el futuro de la copla y noté que ni los defensores ni los detractores tenían las ideas claras.
En primer lugar, decir que la copla (al estilo andaluz) vivirá siempre es tontera puesto que a nadie le hace daño. También durarán siempre los coches de caballos y los canastos de caña; pero nadie va a “Urgencias” en un coche de caballos ni a la compra con un canasto de caña. Es decir, están, como la ópera clásica; pero no deja de ser una pérdida de tiempo seguir su producción para minorías, si se pueden hacer para más público y con hechuras de hoy.
La copla, en contra de lo que sostienen algunos, no es un género musical como el tango o el bolero; si fuera así, todas las coplas tendrían el mismo ritmo y el mimo compás. Es un género literario; es decir, es una canción en la que se cuenta una historia; no es más. Por eso existirá siempre; lo que pasa es que a los cantores y cantautores de hoy parece que les da vergüenza reconocer que crean y cantan coplas. Cuando Sabina me dice que detrás de aquella gasolinera hay una María de Magdala de este tiempo que es “la más señora de todas las putas” y cuando Serrat cuenta que una madre le está diciendo a su hija que ella es una princesa y que no va a pasar por las penurias que ella pasó, me están cantando coplas; y casi todos los tangos y los boleros son coplas. Pues claro que existirá siempre; si no, que nos lo digan a nosotros que sabemos, en Carnaval, de hacer coplas de calidad. Lo que chirría, lo que raya las tripas es la peineta, la bata de cola y los gorgoritos mal hechos y a destiempo.
Jorgue Ruiz de Bustamante
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