Última entrega del
artículo sobre ese maravilloso poeta que fue don José María Pemán y Pemartín.
La Escuela de Pemán (y IV)
Pemán asumió con enorme placer el control en el ámbito de la enseñanza durante la
guerra civil. Fue presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica
de Estado y desmanteló el sistema educativo laico y reformador republicano. Precisamente,
consideró a la progresista Institución Libre de Enseñanza, donde se habían formado
artistas de la talla de Lorca, Buñuel o Dalí, como una de las causantes de los males de
nuestro país, como foco de formación de generaciones anárquicas y antipatriotas. Pemán
inició con fervor inquisidor una sistemática depuración del profesorado, a través de
las Comisiones Depuradoras del Magisterio, que supuso suspensiones y expulsiones de la
carrera docente, traslados obligatorios, multas, inhabilitaciones, etc. Con su visión
intolerante y persecutoria, entendía la depuración como una "sagrada misión"
de carácter no sólo "punitivo" sino también "preventivo" en la que
no cabían ni "reprobables reservas mentales" ni "sentimentalismos
extemporáneos".
En su afán de alejar la cultura del pueblo más llano, y colocarla bajo el control de las
órdenes religiosas y de la moral católica, fue el responsable de la clausura de
numerosos institutos, dando el tiro de gracia a la política de creación de centros
educativos impulsada por la II República. Pemán decretó, el 13 de septiembre de 1937,
el cierre de 38 institutos de enseñanza media. Entre ellos, ordenó el cierre
"provisional" del Instituto de Segunda Enseñanza Barahona de Soto que se había
creado en Lucena por decreto del Boletín Oficial del Estado de 28 de junio de 1934,
gracias a los esfuerzos y al tesón durante años de numerosas asociaciones, partidos y
entidades de todos los ámbitos políticos y profesionales de la ciudad. Jorge Villén,
abogado de Rute y secretario particular de Pemán, informaba en una carta enviada el 18 de
octubre de 1937 a la Asociación Pro Instituto de Lucena de que "en un futuro, cuando
se haga la reorganización total de la enseñanza y se creen Institutos de verdad, con su
profesorado idóneo y sus materiales a propósito (bien distintos de esas parodias que se
hacían), será la ocasión de trabajar para que Lucena -la de los dulces velones- tenga
todo lo que se merece por su patriotismo y lealtad". La profecía tardaría quince
años en cumplirse, con la creación del Instituto Marqués de Comares. Quince años de
cultura perdida gracias al patriota y leal José María Pemán.
(Artículo publicado en la revista
"Juan de Aréjula" de Lucena, en abril de 2003)
Arcángel Bedmar
Profesor de Historia
Y ahora, para escribir un pasodoble, la siguiente reflexión: ¿Sería bueno que el
Carnaval se separara para siempre de la Cuaresma y tuviera una fecha fija en la que el
día 28, Día de Andalucía, figurara dentro de su semana? Ánimo: eso, bien escrito,
podría ser un pelotasso gordo. Sed buenos.
Jorgue Ruiz de Bustamante
j-ruizbustamante@hotmail.com
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