Un amigo y aficionado de
Lucena y, a la sazón, historiador, me remite un artículo elaborado por él sobre nuestro
paisano Pemán por si yo lo pudiera utilizar para algo; y a mí, después de leerlo, lo
que me apetece es publicarlo para que los gaditanos que no llegaran a conocerle sepan, a
través de él, cómo era el pensamiento de nuestro "insigne" escritor. Aunque
como es extenso, lo haré en varias entregas. Que lo disfrutéis.
La Escuela de Pemán (I)
Bienaventurados los que construyen la paz
(Mateo, 5, 9)
La transición política española supuso, en beneficio de la reconciliación, un olvido
de los últimos años de la historia de España que, aunque fue muy positivo desde el
punto de vista político, no lo fue tanto desde una perspectiva histórica. Esto explica
que ahora estemos asistiendo a una revalorización de personas, ideas, actitudes y
discursos que recuerdan bastante a tiempos pasados. Pongamos de muestra a un escritor,
José Mª Pemán. No seré yo quien ponga en duda los valores literarios del poeta de
Cádiz -ciudad cuna de las libertades patrias que él tanto ayudó a destruir- ni quien se
sorprenda porque alguien prefiera La viudita naviera a La casa de Bernarda Alba, pero como
persona preocupada por la memoria histórica sí me ha llamado la atención que en las
referencias a Pemán se hayan deslizado, además de valoraciones literarias, elogios sobre
otras supuestas virtudes públicas o políticas del poeta gaditano que, históricamente,
no se sostienen...(Continuará)
Arcángel Bedmar
Profesor de Historia
Ahora mis temas de pasodobles.
Uno: según el informe PISA (de la OCDE), los chavales andaluces de institutos, no
entienden un texto después de leerlo. Y yo digo que en Cádiz no ocurre eso: aquí todo
el mundo entiende las letras de Juan Carlos Aragón.
Dos: las Santas Cenas de Cádiz y Sevilla se hermanan; eso lo hacen para que, en el menú,
les hagan una rebajita por grupos muy numerosos.
Tres: "Las Aguas" rompe relaciones con el obispo, con el Consejo Local y con
todo dios. Hay que resaltar que en el mundo de las cofradías hay hipocresía, odios,
rencores, "puñalás traperas" y hasta compañerismo. Eso sí, todo dentro de
una religiosidad y un espiritualismo que embarga al alma más profana.
Hasta la semana que viene. Sed bueeenos.
Jorgue Ruiz de Bustamante
j-ruizbustamante@hotmail.com
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