Carnaval de Cadiz

Temas de pasodobles


Infantes e infantas


El machismo que existe en España ya ni siquiera se puede justificar por la cantidad de siglos que lleva instalado entre nosotros. Ya es hora de que los que presumimos de hombres de bien seamos los que nos revelemos contra esa lacra y plantemos cara a la cantidad de bestias que nos rodean y que se regodean haciendo chistes baratos y menospreciando a quienes, precisamente, son el motor del mundo.


Cada vez que una mujer muere a manos de un animal de los que andan por ahí sueltos, todos nos deberíamos sentir culpables por haberles reído alguna vez las gracias a esos carajotes que las gozan contando chascarrillos sobre las mujeres despreciando, al mismo tiempo, a sus propias madres y hermanas sin el menor pudor; demostrando con esa actitud su baja catadura.


La ministra Aído, en un momento de un discurso dijo “miembros y miembras”; y eso ha formado en España un revuelo de no te menees. ¿Y sabéis por qué? porque es mujer y ministra de igualdad. Dos cosas que los machistas rancios de este país no soportan. Y son los periodistas; esos que continuamente están dándole bocados al Diccionario, los que han calentado a la ciudadanía a que nos cachondeáramos con la Ministra; cuyo único fallo ha sido intentar explicar lo que no debía: si dijo “miembra”, bien dicho está; y si esa palabra no está en nuestro vocabulario ahora, lo estará en el futuro; y los fachas de la Real Academia no tienen por qué decir nada puesto que ellos han metido en el Diccionario el verbo “currar” como sinónimo de trabajar, cuando todos sabemos que currar es pegar; y que un curro es una paliza. Los muy torpes ignoran que trabajo siempre ha sido currelo.


A una mujer no tenemos por qué impedirle que quiera ser llamada jueza o militara por muy feo que suene; y mucho menos poner como excusa que, como siempre han sido profesiones de hombres, no pega nombrarlas en femenino. Así, hasta no hace mucho, estaba feo decir médica Pero ¿Y las profesiones que antes sólo eran de mujeres? ¿Consentiría un hombre que se le dijera enfermera, matrona o azafata? ¿No han visto la prisa que se dan en cambiarles el nombre aunque suenen ridículos, como azafato?


Hay palabras neutras que valen para el masculino y para el femenino; como cliente, pariente, viajante, teniente, valiente...que sólo cambian el artículo (la teniente, la marchante...); ¿Por qué entonces se dice la infanta y la presidenta? ¿Es que, acaso la Academia reconoce que es una falta de respeto decir las infantes? ¿Por qué no amplía la regla a las demás mujeres? porque si nos hemos acostumbrado al cambio de unas por qué no nos vamos a acostumbrar al cambio de otras.


Los inmovilistas dicen que no es una cuestión de machismo; sin embargo, hasta hace muy poco, alcaldesa era, según el diccionario, la esposa del alcalde; dando a entender con eso que una mujer nunca podría ocupar ese cargo.


El lenguaje es algo que está vivo y, si como bien dijo la Ministra, la Academia admite fistro o guay ¿Por qué no se va a admitir miembra? Es una cuestión de voluntad y de olvidar ese machismo de casino de pueblo que tenemos encima. Yo, por mi parte, la voy a utilizar de aquí en adelante. La que nunca utilizaré es fistro. Salud


Como tema de pasodoble podría valer la honda pena que sentimos todos los gaditanos por el batacazo del Cádiz en Alicante. Quién lo iba a decir: la provincia española que nos da de comer, hunde a nuestro equipo.


Jorgue Ruiz de Bustamante

j-ruizbustamante@hotmail.com


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