Hoy traigo un "temazo"
para un pasodoble o tango (me inclinaría por lo segundo) que, bien cantado, a dos o tres
voces, podría ser un pelotazo. Bueno, lo de traer es un decir; lo tengo en la punta de la
lengua, pero como tengo la fea costumbre de no apuntar las cosas que debo recordar, pues
se me olvidan. De todas formas, confío en que "daquí a na" lo traiga al
recuerdo. Mientras voy a comentar con vosotros algunas cosas; como el ridículo que ha
hecho Rajoy con ese vídeo que se ha sacado el PP de la manga en el que, en el mejor
estilo franquista, exhortaba a los "españoles de bien" a que fueran a
contemplar el desfile militar (algo desfasado ya) agitando una banderita española; a ser
posible la del "pollo", el yugo y las flechas, que es por la que la mayoría del
PP siente nostalgia por mucho que intente disimularlo.
El caso de la bandera en España no es fácil de resolver a sólo treinta años del final
de la Dictadura; porque son muchos los que, todavía, recuerdan que bajo esos colores
murió un millón de españoles y se sufrieron cuarenta años de represión.
De nada sirve que nos repitan que dicha bandera no es de Franco, sino de Carlos III; lo
importante es la influencia que tiene sobre el recuerdo colectivo. Por eso, los teóricos
de izquierda de la Transición, no deberían haber tragado tanto como tragaron y tenían
que haber negociado una bandera y un himno nuevos: a país distinto, símbolos distintos.
Y el caso de los desfiles militares ya debería tratarse con seriedad; por lo menos entre
los políticos de izquierdas.
En primer lugar, yo hago una pregunta: ¿Qué ha hecho el ejército español este año por
los españoles? Si están en una guerra no es por defender España. Por otro lado
¿cuántas organizaciones humanitarias españolas hay por esos mundos intentando que la
gente sea un poquito más feliz? ¿Por qué los militares tienen que desfilar para que les
aplaudan y ellos no? ¿Por qué junto a los militares, que en teoría nos defienden, no
desfilas los guardias y los policías que también lo hacen a diario? ¿Y los médicos que
nos curan, los arquitectos que construyen nuestras viviendas y nuestros puentes, los
maestros que nos instruyen, los músicos, escritores y poetas que nos elevan el espíritu;
y, en suma, todos los que trabajan por hacer un mundo más habitable y justo, no tienen
derecho a una horita de gloria? ¿No pueden aspirar a unos aplausos de agradecimiento?
¿Es que la cabra de la Legión vale más que todos ellos? Deberíamos olvidarnos ya de
los anacrónicos desfiles militares y hacer desfiles civiles con los que de verdad valen.
¡Ah! menos mal: me acabo de acordar del tema que os traía para un pasodoble: la Virgen
de la Amargura ha sido atacada por la carcoma y así no hay manera de que haga milagros
¿No es una pena? Pues a coger el boli y manos a la obra. No me deis las gracias, hasta la
semana que viene.