En qué poco tiempo nos hemos degenerado. Qué pronto hemos cambiado el no poder escribir de lo que queremos por mor de la censura, por el no querer escribir de lo que debemos por mor del aplauso fácil.
Escuchando o recordando coplas de los años de las Fiestas Típicas, uno siente tristeza al ver que los autores se las veían y se las deseaban para encontrar temas que no hirieran la sensibilidad de los que mandaban; por eso proliferaban las coplas no sólo dedicadas a Cádiz, la gaditana, las cigarreras, el día de las madres , los padres...Sino a cosas más exóticas y fuera de nuestro entorno, como podría ser el hundimiento paulatino de Venecia, la muerte de Walt Disney o que el Cordobés triunfaba y se hacía millonario.
Afortunadamente llegó la etapa democrática; que aunque muchos hicieron mucho por conseguirla, otros hicimos poco y otros no hicieron nada, el derecho a hablar lo conseguimos todos y en Carnaval ya se podía “largar”. Lógicamente, como mandan los cánones de esta fiesta, nos lanzamos todos contra el poder establecido: así, el primer ayuntamiento democrático, presidido por Carlos Díaz, tuvo que soportar las innumerables críticas que de todos los sectores se le hicieron y, por consiguiente, todos los concejales de Fiesta tuvieron su ración de coplas. Hasta que ocurrió el milagro; y ahora que mandan los que, precisamente, siempre estuvieron en el bando de los que prohibían hablar, se acabaron las quejas. Toda nuestra rebeldía la utilizamos para acribillar a los que más hicieron porque se recuperara la palabra; mientras que la alcaldesa, que representa al ala más conservadora del PP, junto a Esperanza Aguirre y los que se llaman “Liberales”, sólo recibe críticas a su aspecto físico. Nadie juzga en las coplas ese populismo barato de conceder el pez en lugar de enseñar a pescar con que está gobernada nuestra ciudad. Y de nuevo nos invaden las coplas dedicadas a las madres que les cortan un pecho, a los padres con diabetes o a los cristos y vírgenes de la Semana Santa; amén de a toda la caterva de personajes y personajillos del Carnaval contra quienes descargamos frustraciones o a quienes babeamos de piropos buscando recompensa. Los autores no conocen los problemas de Cádiz o están muy satisfechos con este mundo de color y bombillitas con que nos premia la derecha para que no pensemos en lo necesario; pero es que el público está igual; hasta el punto de que estamos acusando de panfletarios a quienes hacen críticas más o menos serias. Y todo eso, y mucho más, en la cuna de la Libertad. Triste.
Esta vez, el tema que os sugiero para coplas nuevas ya os imaginaréis cual es: el pájaro que, según dicen, representa la constitución por la que ahora nos regimos. Que no sé por qué, me da la impresión de que ese pájaro lo hubiera hecho el autor para cualquier otra cosa; que todo depende de cómo lo venda; de la explicación que dé.
De todas las cosas que he escuchado, (que si un pájaro más en Hacienda, que si parece el bombo con el que PROCASA sortea los pisos...) lo más gracioso que he escuchado ha sido a Emilio Rosado, que dijo que lo tenían que haber puesto en la Cruz Verde.
Pues a pensar; que todo el mundo está esperando que los carnavaleros se pronuncien con sus gracias. Salud
Jorgue Ruiz de Bustamante
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