Carnaval de Cadiz

Santa Santorum


¿Quieren controlar a las callejeras?


Cuando resurgieron las primeras agrupaciones callejeras o ilegales allá en los mediados de los 80 (digo resurgieron ya que son la más pura esencia del carnaval pre-concurso) lo hicieron por un motivo claro: no querían pasar por el concurso.


Cada una de las que surgieron tendrían sus motivos: no les apetecía encorsetarse con unas reglas en las que muchos de los que incluso participan no creen, no se consideraban con el nivel que merece ese hermoso templo (ojalá que muchas de las que participan se aplicaran ese rasero de amor por el teatro se escucharan antes de mancillar sus tablas), o les gustaba salir con un grupo variopinto de edades con lo cual no se sabría ni en que modalidad y edad clasificarlos.


Creo que hoy son los mismos motivos los que nos empujan a muchos a salir solamente en la calle, a mí personalmente ni me apetece ensayar tanto tiempo, ni tengo la calidad que creo requiere el teatro, ni por mi forma de ser me apetece aguantar a unos tíos que aunque canten mejor no sean mis amigos.


A partir de mediados de los 90 hubo unos señores que se situaron a caballo entre la calle y el concurso y fue la magistral callejera del Gómez hoy transformada en los Guatifó sin la colaboración del citado autor. Este grupo estaba a un nivel muy superior a muchas de las que concursaban pero con el repertorio que tenían dejaban claro que no estaban dispuestos a seguir unas normas.


Pero pese a todo el respeto que les tengo, ellos abrieron la puerta del infierno del control por parte de los poderes manipuladores: se dedicaron a sacar CD y DVD por lo cual se transformaron en datos fácilmente localizables y para colmo empezaron a ser manipulados por tentadores grupos políticos como el de nuestra alcaldesa que los llevó a Madrid un año a presentar el Carnaval y el PSOE que los invitó a varios actos de homenajes en la capital.


Personalmente me daría vergüenza estar enfrente de tantos ladrones tanto de un bando como de otro y claudicar de esa forma, cuando en su época leí la noticia me acordé del señorito de los tiempos de la laca en el brazo derecho con su “cántame las prohibidas, que aquí estamos entre amigos y no pasa nada”. Esos fascistas que con dos perras chicas, media limeta y sobras de banquetes opulentos pagaban a unos autores con más cojones de los que hay en tiempos de libertad.


Al principio de la hoy desaparecida Canal Cádiz hubo un intento de controlar a las callejeras sacando una especie de concurso que se desarrolló en un día de forma nefasta dado los problemas de sonido que tenia nuestra ya extinta primera televisión local.


Y hoy en día los dos medios escritos, siempre serviles al poder de quien se siente en la poltrona, siguen intentando un control sobre el que canta en la calle.


Por una parte Diario de Cádiz tentó a los que hacen carnaval en la calle sorteando un viaje a Venecia para la agrupación más votada de una serie de videos aleatorios que grabaron. El otro panfleto de la ciudad La Voz de Cádiz, es su versión de La Voz del Carnaval, hace desde hace varios años una clasificación con datos para que los lectores las voten.


Ambas cosas serían meramente anecdóticas si no fuera por el artículo que publicaron en La Voz del Carnaval donde de forma “inocente” (lo dudo viendo las crónicas que hacen estos señores de las que cantan en el Falla, de inocente tienen pocos, más bien como dijo magistralmente Juan Carlos Aragón este año “que a mala leche, ya no te gano ni yo”), en dicho artículo titulado “¿Por dónde se vuelve al lavaero?” alababan las excelencias de muchas grandes callejeras y dejaban caer “Hay quien piensa que ya son demasiadas ilegales, que hay más gente cantando que escuchando”.


Pues en fin señores solapados, nada, para el año que viene sacáis una lista de las que vuestras excelencias quieran que canten en la calle. Las de vuestros amiguitos y en muchos casos colaboradores, a los que os dedicáis a entrevistar y encumbrar aunque lleven la misma música desde hace 5 años y cada nuevo año solo saquen 4 cuplets y se dediquen a cantar antologías. Cosa respetable pues si en la calle no hay normas que cada uno haga lo que le dé la gana.


Y la cosa no queda aquí, ya que la candidata a la alcaldía del PSOE Marta Meléndez (esa que tiene un aire en los carteles con la cantante de Mecano) se dedica a proponer normas para el carnaval antes de ganar y suelta la perla de “proponer crear un archivo de las callejeras, sin que ello afecte su deseo de no concursar en el Falla”.


Y se queda tan pancha, estos socialistas cada vez me recuerdan a los comunistas en sus intentos de control y a los de derechas en sus aspiraciones propias de enriquecimiento. No sabe esta señora (no pongo otra cosa por respeto, pero para mí los políticos no son ni señores ni señoras) que el concurso del Falla surgió precisamente para controlar a los autores, para evitar el librepensamiento y la libre expresión en la calle.


Por desgracia hoy en día el concurso sigue estando amordazado, ya no por leyes, si no por premios y aplausos, es de vergüenza, con todos los autores que hablo me dicen que no les gusta el sistema de entradas con publico del quinto pino que confunden el carnaval con Operación Triunfo, pero pocos autores entre los que afortunadamente se encuentra Don Antonio Martín se han atrevido a cantar lo que de verdad piensan.


Pues si amigos, nuestros poderes facticos quieren agrandar la mordaza, nos quieren controlar y mientras tengan infiltrados en nuestras fiestas que les rían las gracias parece que el viento les favorece.


Manuel Santamaría Barrios (aficionado y callejero)


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