Carnaval de Cadiz

Santa Santorum


Figura prescindible de nuestras fiestas


Será porque la pestiña me ha devuelto el gusanillo o será porque el teatro está a la vuelta de la esquina, pero me han vuelto a entrar ganas de escribir, así que me he buscado un huequito de mi callejera para intentar plasmar torpemente esos pensamientos Carnavalescos que me atormentan.


Hoy me quiero acordar de una figura totalmente PRESCINDIBLE de nuestra amada fiesta y que creo que todos los que intentamos cantar en la calle la hemos sufrido en nuestras carnes, es alguien que quiere intentar ser protagonista de una fiesta en la que se haya desubicado, en la que no encuentra sitio, no deja cantar, no deja escuchar y por supuesto no deja descansar.


Me refiero al “angelito” que no se sabe porque motivo tiene un bombo o una caja en su casa, pese a tener menos curriculum carnavalesco que el portero de las pirámides de Keops.


Muchas son las razones que se mi vienen a la mente para que tal energúmeno haya adquirido tan preciados instrumentos:


- Que su padre, abuelo, hermano mayor o algún otro pariente próximo en su juventud se estuvieran vinculados a nuestra fiesta. - Que les tocara en una tómbola de una feria de algún rincón de nuestra geografía - Que de chico soñara con ser el próximo Pepe el Caja o Monzón y demostrara con los años una gran ineptitud para la coordinación entre ambas manos. - Y la peor que sus “santos” padres sabiendo lo porculero que es su hijo y viviendo ellos fuera de la zona de acción carnavalesca, no se les ocurrió mejor remedio para librarse del angelito al menos una semana al año que regalarle los objetos de discordia.


Y es que tiene guasa, que ensayando unos meses al año, con un trabajo a tus espaldas (me da igual de la calidad, cada uno tenemos nuestros motivos para ser callejeros, y seamos mejores o peores, la agrupación implica esfuerzo), encuentras un rinconcito para cantarle a un grupo de buena gente y se te planta este “querubín” a unos metros dando un solo que sólo le importa a él (un año tuve que aguantarlo y encima con un amiguito con trompeta en una actuación en plena Torre Tavira).


Pero no creamos que la “criaturita” solo afecta a las callejeras, los coros, las comparsas y chirigotas oficiales también han tenido sus más y sus menos en tablaos, ya que él decidía que los dos que tocaban los instrumentos en el escenario no le llegaban a la suela de los zapatos y él con su maestría tenia que intervenir por el bien de la fiesta.


En fin ojala este año estos elementos se quedaran en su casa porque el dios Momo ha intervenido haciendo que se lesionen ambas manos o que un problema de cervicales les impida cargar peso y el resto de los que amamos un dominguito de plaza estemos tranquilos cantando y escuchando, porque eso si que es carnaval.


PD: quiero dedicar este articulo al “angelito” que estuvo el domingo de erizá hasta las 12 de la noche debajo de mi casa haciendo gala de su “coordinación y sentido del ritmo”, porque una cosa que no he mencionado es que un factor común de este señor es que nunca tiene que ir a trabajar al día siguiente.


Manuel Santamaría Barrios (aficionado y callejero)


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