Carnaval de Cadiz

Puchero de Letras


A santo de qué


Antes que nada, felicitar públicamente a todos los integrantes de la comparsa 'Los Santos' por haber obtenido, por fin, el primer premio de la modalidad. Aunque, particularmente, yo ya se lo hubiera dado el año pasado con 'Los Trasnochadores', y por muchos motivos premiables, entre ellos, la creatividad, tanto musical como literaria, de su joven autor, Jesús Bienvenido, por la afinación del grupo, también responsabilidad suya, por la escenificación, tan deliciosamente canalla, y por ir, poco a poco, rompiendo las barreras de la modalidad e ir encaminándonos a todos a algo que bien podría llamarse 'chiriparsa', o, mejor aún, una nueva modalidad que rompiese de una vez por todas esas limitaciones mantenidas tanto por los que las crearon en el reglamento del concurso como por los que la siguen sin rechistar, tanto quien actúa como quien aplaude. Porque, por ejemplo, no hay mayor límite para la creatividad y el desarrollo en el devenir que hablar de 'copla genuina' de cada modalidad, primando, como es el caso, en la comparsa los pasodobles sobre el resto del repertorio, limitando así la perspectiva de lo que la comparsa está representando en realidad... en conjunto. Y como esa limitación tiene mucho poder todavía (aquí no me queda más remedio que poner cara de perplejidad), pues los autores pervierten la idea que suponen defender y al final todos caen en el mismo saco: el del oportunismo, el de la morbosidad, el del aplauso fácil, en definitiva. Lamentablemente, mi joven y admirado amigo Jesús Bienvenido ha caído también en el saco este año.


Tengo otro amigo, no tan joven como Jesús, más bien es de mi quinta, que también es autor de letras para comparsas y además agrupaciones callejeras (como buen posmoderno, no ve oposición en algo tan complementario como el carnaval 'oficial' y el carnaval 'ilegal'), que volviendo de mi conferencia para cuatro gatos me dijo que de los letristas de las murgas de Montevideo deberíamos de tomar ejemplo, que (y cito) 'en Cai todavía estamos en el siglo XIX a la hora de escribir letras de carnaval'... Oh, cuánta razón tiene este otro buen amigo mío, yo jamás lo hubiese expresado mejor que él, de hecho, tomé conciencia de tal hecho a partir de la afirmación de este buen amigo. Pues, desafortunadamente, mi otro buen amigo, aún joven y tan creador, ha escrito al menos un par de pasodobles que podría muy bien haberlo escrito un gaditano aburguesado de finales del siglo XIX (o pequeñoaburguesado de principios del XXI), aún imbuido de una suerte de romanticismo tardío y muy venido a menos, tan venido a menos que más que 'romanticismo' era 'patetismo'. Y eso que ya el año anterior, en sus para mí canallescamente divinos 'Trasnochadores', rozó esa 'perversión del espíritu creador' con el pasodoble al papá y a su hijo palestinos, aunque le dio ese toque de posmodernidad que es la historia individual, ficticia, pero seguramente no muy alejada de alguna realidad íntima y familiar, es decir, particular. Pero este año, en cambio, ha caído en el mismo saco que otros autores ya denostados y que deberían pedir la jubilación anticipada en esto de escribir coplas para Cai y su carnaval. Eso sí, lo ha hecho desde su genial creatividad, que hasta para escribir lo fácil es creativo y genial (otros tienen la 'creatividad' de un reportero de televisión). Pero, no obstante, no se puede obviar su 'bajada a los infiernos', nunca mejor dicho.


Dicen que la primera impresión es la que vale... Yo, sinceramente, no soy muy amigo de dichos, máximas, diretes y refranes. Pero sí es verdad que a mí, individualmente, la comparsa 'Los Santos' me robó toda la atención en su estreno en el Falla. Más canalla que nunca, el amigo Jesús y su buena y leal gente le dieron otra vuelta de tuerca a eso que llamamos 'comparsa' y que todavía (espero) no ha dicho su última palabra. Claro está que, además del resto del repertorio (geniales esos cuplés a ritmo de fox trot) y la escenificación, los pasodobles para la ocasión fueron ejemplares, tanto el de presentación como el de Jerez (al día siguiente, todos hablaban de ese pasodoble). Pero ya en cuartos, la cosa cambió, y para mal. Estos 'Santos' tan reveladoramente canallas se sumaron a las bodas de oro de la comparsa, como si de un matrimonio bienavenido se tratara entre los muchos novios que tiene la comparsa y la comparsa misma, toda una celebración más pequeñoaburguesada que del pueblo propiamente dicho más ocupado en solucionar problemas que en celebrar boatos, porque, no sé, por ejemplo, ¿por qué no se celebra el cuarenta y nueve aniversario? ¿O el cincuenta y uno? (Me temo que ya estoy dando ideas a los del aburrimiento casi patológico para que se 'inventen' más celebraciones que maree aún más la perdiz y, encima, nos distraiga a los otros de lo verdaderamente atendible porque piensan, egocéntricamente, que su casi patología del aburrimiento es contagiosa.) Pero no paró la cosa ahí, no, porque después apareció el famoso pasodoble titulado 'Nombres'... Antes de continuar, tengo que decir, en mi defensa, que estoy en contra de toda violencia, y tan en contra estoy de toda violencia, que no jerarquizo la misma, es decir, la violencia, ni por género, ni por número, ni por generación, etcétera, etcétera, etcétera... Por ello, estoy, desde luego, en solidaridad con lo que cuenta ese pasodoble... Pero también lo estaría con otro pasodoble al mismo tema, eso sí, no tan creativamente escrito como éste. Para más inri, la 'new age' ya se nos coló en el Carnaval de Cádiz con los pasodobles de lágrima fácil y después de aplauso fácil (posmodernidad mal entendida, a mi entender). Pues, bien, aun siendo el más creativo de todos, por partir desde los nombres de las mujeres a las que se refiere, muchas pero que en realidad solamente es una, la mujer maltratada por el cabrón de turno, realmente es 'el mismo pasodoble de siempre'... No pienso yo que con pasodobles más o menos iguales se pueda cambiar la conciencia 'machista' o promocionar la conciencia 'feminista', o anular ambas de un plumazo, que probablemente sería 'lo más recomendable'... A lo peor, no es esa la pretensión...


Pretensiones... No sé si en el arte carnavalesco cabe cualquier pretensión. Pero sí es verdad que, al menos, existe la pretensión de agradar... al mayor público posible. Si el arte mete el dedo en la llaga, que lo haga promoviendo la educación que encamine a las generaciones futuras a lo que podríamos llamar el 'igualitariado dentro de la diversidad', y no a ningún 'patriarcado' ya obviamente denostado ni tampoco a un 'matriarcado' ya obviamente improcedente... Porque un pasodoble de carnaval es, simplemente eso, un pasodoble de carnaval (se podría discutir el poder real sobre la cotidianidad de algún pasodoble de carnaval comúnmente considerado emblemático, pero eso ya es otra cuestión). No obstante, este pasodoble sí ha sido considerado 'emblemático' y como tal ha sido premiado, como un emblema, un paradigma, un ejemplo, por la sucursal gaditana de la ONG Amnistía Internacional en su premio 'Candela y Espino'. Felicitaciones a los amigos... (Me viene a la mente ahora una película que he visto en estos días, 'Wild Tigers I don't Known', sobre un muchacho de trece años que gusta de los chicos algo mayores que él, y que al ser punto de mira de la intolerancia homófoba de su escuela de secundaria elemental, los profesores promocionan la 'semana de la tolerancia', construyendo un 'tótem de la tolerancia' sin contar para nada con los alumnos, por supuesto, que en realidad es solamente un emblema de sus buenas intenciones, pero que jamás cambiará lo que seguirá sucediendo a falta de un cambio radical en la educación de los congéneres de este entrañable, imaginativo y enamorado chico que, lo mejor que hace, es abandonar el salón de actos de su escuela secundaria elemental y largarse con viento fresco a seguir buscando esos tigres salvajes del título para lograr conocerlos de una vez por todas... o para continuar conociéndolos.)


Ya en semifinales, la cosa vuelve a su cauce, afortunadamente: el cauce crítico y creador eminentemente carnavalesco. La crítica a la jubilación postergada a los sesenta y siete años, y al pueblo vasco, tan español para poner la mano y tan vasco para negarla... Pero en la final, no con la creatividad del año pasado con el pasodoble del hijo y el papá palestinos, mi amigo Jesús, a mi entender, vuelve a equivocarse con el pasodoble a los niños soldados (sería un acierto si saliese a la luz después de ser 'tan olvidable' como, por ejemplo, el terremoto de Haití después del de Concepción, al sur de Chile; si esa ha sido la intención, por mí no hay inconveniente alguno). Y me quedo con el último pasodoble, el de la mujer drogadicta en sus últimos días que sigue valorando la belleza del 'niño bonito' desde su decadencia física y 'moral', que se me antoja inspirado en la realidad cercana al autor (me recuerda un pasodoble que dediqué en su momento a un vecino siempre borracho pero sobre todo siempre marino, aunque en tierra anclado cuando lo conocí).


Como sucedió en su momento con el artículo en el que critiqué un pasodoble de los hermanos Márquez Mateos cuando obtuvieron el primer premio con 'La comparsa de Momo', probablemente me lluevan de nuevo los insultos por éste, porque me da la sensación de que cuando alguna agrupación consigue el máximo galardón, con ello gana el privilegio de no ser criticable... Tanto a los que se fijen 'acertadamente' en lo que he dejado escrito aquí como a los otros que crean ¡qué he escrito!, a santo de qué viene criticar algunos pasodobles de 'Los Santos', quiero decirles que lo he escrito desde el cariño que le tengo a su autor, Jesús Bienvenido (del que tengo muy gratos recuerdos desde que lo conocí cuando con solamente trece años tocó tan maravillosamente bien la guitarra en 'Buscando un tipo desesperadamente') y, por extensión, a su leal gente. Pero la amistad no es solamente para 'lo bueno', sino también para 'lo malo'. Simplemente, la amistad es la amistad. Obviamente, para el lector que ni fu ni fa, espero que sencillamente recoja a santo de qué me he visto 'obligado' a escribir este artículo.


Juan Pinto


OPINA SOBRE ESTE ARTÍCULO





Distinguido Asociación de la prensa de Cadiz InfoCadiz Premio Gaditanos del año en la cadena Onda Cero
Distinguido por la Asociación de la Prensa de Cádiz Dl Creaciones Premio Gaditanos del Año de la Cadena Onda Cero