Carnaval de Cadiz

El Portero de la Torre Tavira


Nandi Migueles o la sinceridad sin aliñar


Este año recibirá la Careta de Oro de la ilustre peña de La Salle Viña el inmenso Nandi Migueles. Lo de inmenso no va por sus dimensiones corporales sino por su enorme labor creativa en el mundo de Corilandia. El premio es más que merecido tras varias décadas en la brecha demostrando que el coro también puede ser divertido y se puede presentar una agrupación de este tipo perfectamente cantada y afinada, con ideas frescas y sin tanto montaje. Por todo eso enhorabuena.


Pero lo que me ha movido a escribir este artículo no es sólo la parte carnavalesca del personaje sino la personal. Entre otras cosas, porque es de los pocos que cuando va a la radio, a comentar las novedades del coro de ese año, no se cansa de decir que el carnaval no le gusta. Así de claro. Que el tema de los ensayos es su perdición, en lo referente a la creación musical, pero que encorsetar un repertorio o el ambiente del Falla no es lo suyo. Sólo es un músico que le canta a su pueblo, sólo eso, que no es poco.


Y lleva razón al decir que durante el carrusel sólo algunos momentos son mágicos, el resto no deja de ser un soberano coñazo. Y si no imagínense un montón de horas cantándole a las esquinas meadas o, directamente, a los adoquines del centro. Supongan lo que es una solana de mil demonios y estar ahí con el laúd 6 horas montado en una carroza mientras observas cómo la gente suelta un: Ojú, vámonos antes de que llegue el coro que este año son pacharlos.


Este año el jurado, para no perder la costumbre, ha vuelto a demostrar que tienen un oído en el Falla y el otro en Orense. La polifonía y la magia de la música de El coro del futuro ha sido pues eso, del futuro. Porque no se puede cantar mejor ni organizar las cosas con más originalidad. El trabajo, el ensayo y el esfuerzo que suponen sacar un coro así no ha sido valorado en su justa medida. Como me comentó un componente: el año que viene cantamos los duros antiguos y nos dan el primero. Pero Nandi se agarra a su laúd como si fuera una metralleta y con su media sonrisa deja al respetable babeando cada vez que se presenta al concurso.


Pues por tantas humillaciones Nandi lo dice así de claro: no me gusta el carnaval. Y por eso, y por el premio, desde esta humilde portería le decimos: Olé tus bemoles ahí Nandi.


El Portero de la Torre Tavira

PorteroTavira@CarnavalChiquito.com


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