Los Ejecutores
Ahora tenemos una Asociación de
Intérpretes y Ejecutantes y otra de Autores e Intérpretes. Yo siempre he pensado que lo
de intérpretes y ejecutantes venía a ser lo mismo, pero bueno. De los
ejecutantes/intérpretes de nuestro carnaval hay mucho que decir. La gran mayoría de
ellos son mitos de nuestra fiesta, podemos citar a Chatín, Purri, Juanelo, Peña, Masa,
Chico Rosado y un larguísimo etcétera de gente que está por encima del repertorio o,
cuando menos, al mismo nivel de lo que canta e interpreta. En ellos tienen los autores a
sus mejores representantes ante el público ya que, recordemos, el autor puede escribir lo
que quiera, pero a no ser que uno sea como el inmenso Salvador Fernández Miró (que se lo
guisa y se lo come) el resto depende de alguien que se caliente el coco unos meses para
que cuando lleguen los 10 días de carnavales ellos tengan alguna letra para cantar. Y
ahí llega el ejecutante, que muchas veces mejora el peor de los cuplés y borda el mejor
de los pasodobles. Mi más sincera enhorabuena a todos ellos, por partirse la garganta y
hacer miles de kilómetros, ellos permiten a los autores que sus letras lleguen a todas
partes y que el repertorio esté vivo más allá de un papel.
Pero no saquéis los kleenex todavía, porque, aunque ahora con los cds hasta esto nos han
quitao, todo en esta vida tiene una cara B. También están los ejecutores del carnaval.
Sí hombre, esos que llegan después de los tosantos exigiendo algo para cantar. Los
mismos que llegan tarde al ensayo a diario, que beben más cerveza que nadie, que no
aportan ni un puto chiste al autor para rematar un cuplé, para los que todo lo que se
lleva al ensayo es pacharlo, los que dicen que la música del pasodoble no vale ná, los
que no van ni a por un botón pal tipo, los que pinchan por detrás a los demás para
montarle un boicot al autor, los que no respetan los meses de calentamiento de cabeza que
tiene que pasar uno para hacer un cuplé buenecito, los que en la semana de carnaval
mascan la letra porque están borrachos, los que no afinan ni un peine. A todos ellos
gracias por quemar las ilusiones de la gente que sí que cree que el carnaval sigue siendo
un foro para exponer las ideas de cada persona. Sin los ejecutores, que son legión y casi
todos tienen alguno en su agrupación, esto sería otra cosa. Mejor o peor, pero otra
cosa.
El portero de la Torre Tavira