El regreso de Valdivia
El pasado viernes 14 de octubre, comenzó
la emisión del programa "Desde el paraíso", comandado, una vez más, por el
mítico Carlos Ordóñez. A pesar de echar de menos la aparición de Paco Rosado, en el
programa se comentaron una serie de aspectos que considero altamente reseñables. Lo
primero que me llamó la atención es que no se hizo, como viene siendo habitual en todos
los programas de carnaval, una entrevista al concejal de fiestas.
Sí apareció la señora alcaldesa, con un
vestido de tonos aprimaverados en conjunto con su ágil y esbelta figura. Nos vino a
comentar que el carnaval 2005 fue un rotundo éxito. Que el pregonero fue estupendo y que
la gente disfrutó como nunca. Lo que no nos dijo es de qué carnaval hablaba porque del
de Cádiz seguro que no. Mientras tanto un rejuvenecido en lo textil Valdivia aparecía
con la escopeta cargada disparando a todo lo que se movía. Lo dijo Ordóñez y me sumo a
su comentario, este hombre se lleva todos los palos del mundo y encima es el malo de la
película.
Siempre he creído en la dignidad de
Valdivia, en que hace esto porque le gusta. Gracias a él se ha conseguido mucho y se
seguirá consiguiendo, nunca se puede olvidar que los artífices de la fiesta en el Falla
son los comparsistas. La calle ya es otra cosa, pero tampoco nos podemos quejar todos los
años de lo mal que está y no presentar queja alguna de una manera conjunta.
Probablemente, callejera y asociación sean antónimos, pero la unión hace la fuerza.
Volviendo al hilo conductor, que me pierdo, Valdivia denunció las nulas relaciones con
otro tipo de asociaciones carnavalescas así como el atraco a mano armada que intentaron
perpretar los cuatro de siempre.
El único "pero" que le pondría
a su intervención fue el de no dar con pelos y señales, o sin pelos en la lengua (un
abrazo a Pepe Benítez), nombres, cifras, documentos...etc. de quiénes son esos mangones
o personas que intentan gobernar el carnaval. Imagino que, como ser humano, tampoco quiere
que se querellen contra él ni problemas por el estilo (es más, cierto famoso comparsista
quiso hacer lo propio con el que escribe) pero es quizás esa máscara una de las pocas
que queda por quitar. Cuando caiga, habrá triunfado la verdad y los comparsistas serán
dignos, con derechos y con libertades, no los títeres politizados que son algunos de
ellos, o los estómagos agradecidos que son otros.
Sólo entonces Cádiz será la cuna de la
libertad y luego mamaremos y le cantaremos pasodobles al equipo de fútbol, pero, eso sí,
siempre trincando, que, al fin y al cabo, es lo único que les importa a 4 mataos mientras
que gente como Valdivia sean el saco de boxeo de los mamarrachos que nos representan. Así
que ya se sabe, a Valdivia lo que quiera, al resto que se mojen también el culo, que
luego se retrasan los pagos y no les llega pa la hipoteca. A Ordóñez pues que siga tal y
como va y, de paso, que lleve a alguien del carnaval callejero cuando le sea posible.
Id abrigándose las gargantas que empieza a refrescar.
El portero de la Torre Tavira