En la portería me han dejado este
escrito, firmado por un callejero de pro, el amigo Maestro Liendre. Lean y disfruten.
Disección de un
fraude
(Carta abierta a los verdaderos aficionados)
Qué daría yo por demostrar lo evidente. Que daría yo por que un programa de cámara
oculta, al estilo de "La gran mentira del corazón" o aquel que reveló el
fraude en la elección de Miss España, demostrara que un aceptable autor, pero de estos
al que le cuesta Dios y ayuda colarse un año en semifinales, puede, de la noche a
mañana, ser candidato a la final si su repertorio viene firmado por un autor de renombre.
El problema es que no creo que se encuentre uno de estos autores con el suficiente coraje,
como para arriesgarse a tirar piedras contra su propio tejado.
Y es que son muchos los condicionantes para intentar mantenerse objetivo escuchando una
agrupación.
Todos hemos sido testigos de cómo un aceptable repertorio no recibe apenas ningún tipo
de recompensa por parte del público y, sin embargo, repertorios similares o inferiores
levantan un patio de butacas. Alguien podría pensar: ¿es que se intenta sugerir que todo
un teatro está "aleccionado" para aplaudir, reírse y ovacionar a una
agrupación determinada?. No, yo no lo creo (aunque veinte o treinta personas
estratégicamente situadas puedan caldear y levantar el ánimo de todo un gallinero... y
esto se refleje en el resto del teatro). Lo que sí pienso es que existe una evidente
predisposición a escuchar un grupo y no a otro.
Es muy difícil conectar con un público que no ha ido a escucharte y que se mantiene
distante, frío, como retándote a que lo hagas reír si tienes cojones..., y aunque lo
consigas y conectes con él, probablemente entonces hayas desgranado una buena parte del
repertorio, que ya habrá caído en saco roto.
Por otra parte, el respeto, la predisposición a pasar un buen rato y la convicción de
que vas disfrutar solamente con determinadas agrupaciones, se hace patente en el teatro.
Si además el repertorio acompaña... pelotazo. Esto sí que es una chirigota...
Y eso se nota y, querámoslo o no, se refleja en las críticas de los medios de
comunicación, así como en las puntuaciones del jurado que, a pesar de su obligación de
puntuar de manera objetiva a cada agrupación, son humanos y no pueden ser ajenos a esos
condicionantes.
Hace tiempo que los yanquis inventaron el conocido recurso de las risas
"enlatadas" para reforzar los efectos de un chiste, y modificar la impresión
subjetiva que sobre él recibe el oyente. Y Funciona. Que si por algo destacan los amos
del mundo es por saber vender sus productos.
En lo que va de concurso ya he presenciado como un buen repertorio de comparsa de
relumbrón, aunque un repertorio muy complicado, muuuuy complicado, (raro, raro, raro...)
recibía un apoyo desproporcionado en el teatro y en las críticas.
- ¿Qué, te ha gustado?
- No sé que han cantao, pisha, pero es un bastinasso. Ya te lo diré cuando lo escushe
más vese.
Vale. Pero digo yo, que quizás podíamos
concederle la oportunidad a otras agrupaciones de escucharlas más veces, ¿no?. Yo sé de
uno que empezó haciéndose un "pirsin", le cogió gusto y ahora es fakir...
O que un popurrí aburrido... aburridíiiiisimo y tedioso de una chirigota esperada cada
año, reciba la exagerada reacción del público que llegó incluso a interrumpirlo en
varias ocasiones (¿?). Ese mismo popurrí lo interpreta una chirigota de Almería y
tenemos que asistir al cachondeito y las crueles burlas del gallinero. Todos sabemos que
esto es cierto, aunque pueda convenir no reconocerlo.
Con esto no quiero atacar a las grandes agrupaciones, que lo son por méritos propios; ni
defender a aquellas agrupaciones malas de solemnidad... que las hay, y demasiadas. Pero
sí demando justicia. Las malas, que pisen las tablas y pa' casa; pero las buenas que lo
demuestren y se lo ganen cada año, porque no le hace ningún bien al concurso que a
ciertas agrupaciones se les "regalen" las risas y los aplausos. Esto va en
detrimento, año tras año, de la calidad de las buenas agrupaciones que saben que con un
repertorio discreto es suficiente para estar ahí; y por el contrario, van minando la
moral de nuevos valores que pese a tener cualidades y merecer mayor premio, este se les
niega sistemáticamente.
Sólo en contadas ocasiones, y cuando las circunstancias han sido propicias, vamos, que un
hada te toca con su varita, (esto es: buen repertorio y un público que por esas raras
cosas del azar, está calentito y predispuesto a pasarlo bien o que simplemente le caes en
gracia), se te escucha, les gustas, se ríe, y eso se refleja en las puntuaciones. Y
triunfas. El año pasado, con superior repertorio, eras un manta, pero este año ya no...
ni los años próximos. Ya has subido un nivel. Se te acepta en el club. Se te respetará
y se te escuchará y quizás dentro de unos años si sigues igual, además de respetarte y
escucharte, se te espere, y dejarás de ser una chirigota para convertirte en
la chirigota del.... Entonces ya podrás vivir de esto
Que ocurre... ¿es culpa del público?. Pues no. Es humano ir a escuchar y a reírse con
lo que nos apetezca, nos convenga o con lo que nos salga de los güevos. ¿Culpa del
jurado?. Pues sólo hasta cierto punto. Es tan difícil aislarse de todos los
condicionantes, afinidades y prejuicios, que tampoco se les puede culpar por ello y,
además, tendrían que aguantar todo un año el "varasso" de componentes,
familiares, amigos e incondicionales donde sus componentes, en algunos casos, dependen
económicamente de la agrupación para subsistir. Al jurado se le debe exigir que intenten
ser objetivos, no mártires. Pero esto acabará cargándose el concurso.
Yo he sido testigo de cómo autores de los que ahora están en la cumbre, se quejaban,
hace no tantos años, de todo cuanto estoy exponiendo aquí. Hubiesen firmado esta carta
con total seguridad. Hoy no creo que se atrevan a suscribir una sola línea. Así es la
vida.
En fin... siempre nos quedará la Torre Tavira.
Maestro Liendre
Un aficionado y componente de chirigota callejera
PD: ¿Qué tal un concurso donde el repertorio lo valore el jurado previamente a la
actuación mediante una grabación, por ejemplo, y que sea después en el teatro donde se
sumen exclusivamente puntuaciones como tipo e interpretación?. Uy... que tontería he
propuesto. No he disho ná...