![]() Manuel López Cañamaque |
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Manuel López Cañamaque "Apuntes Incompletos de su vida y de su obra" Es el clásico por excelencia del Carnaval de Cádiz, es el Cervantes carnavalesco. Es junto a Agustín González el autor más prolífico del carnaval gaditano, llegando a escribir hasta ocho agrupaciones en 1935. Había nacido en Cádiz el 6 de mayo de 1882, en el número 28 de la calle Pasquín. Desde pequeño sintió una gran inclinación por la música, quizás influenciado por los tangos alegres del Tío de la Tiza. Su padre le regaló una bandurria, instrumento que llegaría a tocar en la estudiantina del Centro Obrero de la Compañía Trasatlántica, dirigida por el profesor de violín D. Antonio Rivas Ruiz, donde alcanzó un gran dominio de la misma. A principio de siglo participa con la Rondalla en los carnavales. En el año 1905, Antonio Rodríguez Tío de la Tiza le llama para que participe en la orquesta de uno de los coros más famosos de nuestros carnavales Los Anticuarios. Manolo sentía un gran respeto y admiración por El Tío de la Tiza, de hecho, alguna vez confesó que su maestro había sido Antonio Rodríguez. Era de un carácter inquieto y de una independencia extrema, aventurero y bohemio, las normas y los horarios no estaban hechos para él. Debido a esta forma de ser, muchas de sus actividades profesionales fueron efímeras. Desde vendedor de carbón, a tranviario, para terminar más tarde dando clases particulares de bandurria en su propio domicilio de la calle Obispo Calvo y Valero, 65.
Empieza colaborando con otros autores y pone letra a: Los Pierrots (1910), Los niños modelo (1911), Las grandes marcas del papel de fumar (1912), en 1913 le pone música a la murga Los Apaches Parisienses, al año siguiente no sólo colabora en la murga femenina Las Petits Criollas, cuya letra era de Palomino, sino que pone letra y música al coro Los Trovadores. En 1915 sacaría uno de sus coros más querido Los Abanicos de Luis XV, también puso la letra de Los Gondoleros de Venecia. Manolo en estos años, colabora con autores de la talla de Juan Sevillano Soria y Juan Poce Gómez, sacando grupos como Los Genios ó fuente misteriosa, Los espadachines escoceses etcétera... Por ser tan amplia su obra, tanto en letra como en música, recogeré las agrupaciones más sobresalientes: Los Guardianes Montaraces (1923), Fantomas o la Banda de los 13 y Los Rampers Filarmónicos en (1925), Los Esquimales Groenlandeses (1926), Los pelotaris (1927), Las Flores y Los Boxeadores de Pesos Pesados en (1928), Los Jefes Indios (1929), Charanga Lugareña (1931), Los Gauchos, Los Decapitadores y Los Guardacalles del Norte en (1932), Los Amos de Cádiz (1933), Los Vendedores de Erizos y Los Quitapelusas (1934), Los Pamplis, Los Cocheros, Los Gitanos Lañaores (1935), Los Cazadores Inofensivos, Los Silleros, Los Fantasmas de ...(1936). Cañamaque paraba en una tienda ó bache llamado la Tienda de la Cabra, en la calle Libertad, allí se reunían muchos comparsistas que normalmente salían con él, y también en la Viña, donde tenía el otro grupo estable. Estos grupos eran las auténticas chirigotas gaditanas, interpretaban el tipo con ademanes grotescos y pamplinosos, haciendo reir al mismísimo Castelar. Comprometido con su tiempo, Cañamaque tomaba partido en sus letras, defendiendo la democrácia y aquellos valores que consideraba básicos para la libertad. Defendió a la clase trabajadora, criticó y satirizó a la clase política cuando ésta no cumplía con sus promesas, denunció la hipocresía social y la defensa de privilegios en base a cualquier ideología. Sus inquietudes literarias, le hicieron participar en el año 1926 en un concurso de cuentos que organizaba la revista gaditana gráfica de literatura y actualidades Bromas y Veras, un cuento que él titulaba Un Testamento Curioso, no consiguió el premio, pero se lo publicaron en la revista en el mes de agosto de 1926, como el quinto recomendado. Tras la prohibición del Carnaval, Manolo Cañamaque vuelve
en 1948 y escribe Piñata gaditana y Los Chicucos. Su avanzada
edad limitaría sus últimas creaciones. En 1949 le pone letra al Coro Los
Arrumbadores y letra y música a la Chirigota Los Nicanores de papel.
Sigue escribiendo para coros y chirigotas, Los Salineros, Los
Náñigos, Los Sonámbulos (1950), Reaparición de Los esquimales
Groenlandeses (1951), Los vendedores de prensa (1951), Los
Guerreros del Castillo X (1952), para terminar en 1953 con un conjunto infantil
femenino llamado Las Castañuelas. Eugenio Mariscal Carlos |