Carnaval de Cadiz

En femenino singular


La madre que me parió


La madre que me parió quiso que yo naciera el mismo año que ‘Los cruzados mágicos’ pero con grandes diferencias. Ellos nacieron en Cádiz y yo en Sevilla; yo soy mortal y ellos son y serán imperturbables en el tiempo.


Cuentan que, por aquel entonces, mis paisanos aficionados al Carnaval no tenían la posibilidad de seguir desde sus casas el concurso de agrupaciones del Gran Teatro Falla y, por eso, se reunían cada día para ir al peaje que era el sitio más cercano desde donde podían sintonizar la radio de la ciudad vecina. Al terminar la sesión, marchaban de camino a sus casas pensando en volver de nuevo a ese rincón entre las dos ciudades, que les hacia sentir un poco más de cerca su gran afición.


Dada mi edad, cuando empecé a escuchar Carnavales, la radio de Andalucía retransmitía el concurso y podía ver la final por televisión.


Echo la vista atrás y no consigo acordarme del día exacto en que me quedé prendada de todo esto, pero sí recuerdo que abrí todos mis sentidos a lo que aquello era y a lo que significaba para mí. Lo hice tan mío que dediqué más tiempo del que disponía, y del que debía, para intentar aprenderlo todo acerca de tantos años de historia cantada. Me gustaba tanto y lo sentía con tanta intensidad, que decidí hacerme mis propias cintas de casete y de vídeo. Aprendí el truquito del ‘fiso’ para grabar por las dos caras; borré todo mis casetes de música y algunos de mi hermana. Así y con alguna bronca que otra por jugársela, conseguí hacerme de mi pequeña gran colección casera, que sin tener ningún valor económico la tengo guardada como oro en paño, ya que aún tengo marcado en el dedo índice la señal del ‘pause’ para que en la grabación no hubiera cortes bruscos. Bendita paciencia.


Me alegro de haber vivido la época en la que pensaba que Cádiz, aún estando a una hora de Sevilla, se hallaba a mil kilómetros de mi casa; ese tiempo en el que soñaba con ese teatro derrochando magia; esos días en los que me daba igual no cenar y acostarme a las tantas por grabarlo todo y en los que pedía favores a mis vecinas cuando se me estropeaba el vídeo.


Sin más, un año dejé de grabar de la radio y ya no me quedaba junto al vídeo para quitar los anuncios… Y es que ya no hace falta todo eso para tenerlo todo de cualquier agrupación: tenemos los audios en mp3, los videos colgados en internet (San Youtube)… Estamos tan modernos que hasta en alguna ocasión hemos podido disfrutar en agosto de un pasodoble del Carnaval del año siguiente.


Si cuando empecé a aficionarme al Carnaval me hubiera resultado tan fácil y tan accesible, probablemente hoy en día no me gustaría tanto, puesto que las cosas que cuestan un poquito de más trabajo de conseguir son las que más apreciamos.


Ahora que lo pienso, me hubiera encantado poder vivir la experiencia de tener que visitar el peaje cada noche, para así poder disfrutar del Carnaval de Cádiz.


María Núñez García


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