Carnaval de Cadiz

El Carnaval Cambembo


La Cabalgata Cambemba


(Cambembo: adjetivo del argot gaditano que hace referencia a la forma anormal o irregular de una persona, cosa u objeto. Puede ser que esa cosa o persona siempre haya sido así (como Cobi, la mascota de las Olimpiadas de Barcelona, mi apreciado Joaqui 'El Maspapas' o 'El Pozí', que nacieron cambembos), o puede ser que haya cambiado hasta adquirir esa forma, como Carmen de Mairena, Michael Jackson o la cara de Belén Esteban, que se han 'acambembado', del verbo 'acambembar'. Éste es el caso del Carnaval de Cádiz. Ya no es el que era; ha cambiado ostensiblemente de forma y le salen bultos por todos lados. Para mí es un Carnaval Cambembo, y desde esa perspectiva lo iré analizando en todas sus facetas, según mi punto de vista, cada mes. ¡Ojo!, que esté cambembo no significa que sea mejor o peor, sólo que ha cambiado de forma).


Yo, que nací en los años sesenta, tengo recuerdos muy diferentes de lo que era el Carnaval. Mis recuerdos más arcaicos se remontan a cuando yo tenía cuatro o cinco años y mi madre nos mandaba a mis hermanos y a mí al paseo Duque de Nájera, delante del Colegio Mayor Beato Diego a coger sitio con las sillas de la playa y alguna caja de Coca Cola o Mirinda para ver en primera fila la Cabalgata. Hoy, esto sería indecoroso, antiestético y, por supuesto, económicamente inviable. Pero tenía su aquél. Era emocionante, para un niño de cuatro años, coger ese sitio unas horas antes, sabiendo que la gente te iba a respetar el sitio (aún dejando solas las sillas), y que ibas a ver el espectáculo en primera fila. La gran Cabalgata.


Hablemos de la Cabalgata. La Cabalgata actual está cambemba; ya no es la que era, pobrecita. Se ha convertido en un desfile que tarda cuatro horas en organizarse; que te hace irte del carrusel de coros tres horas antes para andar durante una hora hasta el sitio donde te puedas poner para verla medio bien, donde estarás esperando otras dos horas y donde pasará el 'desfile' (que no Cabalgata), en apenas 45 minutos.


Total: toda la tarde perdida y ¿para qué?, para ver pasar a “carajo sacao” a las agrupaciones vendiendo libretos y cedés, todas rebujadas, sin hacer pasacalles y sin cantar ni el estribillo (porque no les dejan pararse, no porque no quieran). Luego verás alguna charanga musical, pocos disfraces originales, los mismos dinosaurios y el mismo barco pirata que tira papelillos en la cabalgata de los Reyes y las carrozas, eso sí, espectaculares, pero que al ser por la Avenida, si te cae un papelillo en lo alto será porque el levante esta dando fuerte. Casi seguro que algún medio paquete de serpentinas impactará contra tu cabeza lanzado con mala idea por algún chaval disfrazado de sátiro, y no hará falta gritarle nada porque los cuernos ya los llevará puestos. Por último, pasará la carroza de la Diosa y las Ninfas y entonces te planteas si ir andando desde donde estás, que es a la altura de Las Tres Marías, hasta La Caleta para ver los fuegos artificiales y que la niña coja una bocaná de frío y se ponga mala mañana y se acabó el Carnaval. Entonces le dices: "Vamos a verlo por la tele, que lo televisan por Onda Cádiz" (gran invento éste de la televisión municipal). Te vas a casa, metes los pies en una palangana de agua caliente y sal y a descansar que mañana es lunes y hay que ir a la plaza.


No sé si la Cabalgata de antes era mejor o peor, pero sí más entrañable; menos organizada pero más efectiva (tiene que divertir al que la esta viendo). Veías a las agrupaciones pero también las escuchabas cantar, porque se paraban y cantaban sin que viniera el del 'Walkitalki', diciéndoles: "Por favor no se paren, caminen".


Yo recuerdo a 'Los cristobalitos' cantando en la Cabalgata, o a 'Los tontos de las bolas'; y ya algo después a 'Los belloteros', y te hacían el desfile más ameno. Si no cantan, ¿qué sentido tiene que vayan en la Cabalgata? Verlos los podías ver por otros lugares o tablaos.


Otra cosa entrañable era el lugar. A mí me parece que el Casco Antiguo es mejor para lograr un desfile más brillante. Cierto es que las carrozas que ahora se hacen, que son mastodónticas,desfilando por la Avenida principal lucen más; pero tal vez sería mejor hacer por el mismo dinero cinco carrozas más de menor tamaño y se podría enriquecer más la Cabalgata con cinco temas nuevos y, de camino, darle trabajo a más artesanos. Además, los que desfilan, cantan o tocan sus instrumentos están más arropados y se les escucha y ve mejor al estar más cerquita, como a las Majorettes de Montpelier. ¡Qué gran espectáculo!, sobre todo visto sentado desde una caja de Coca Cola, por aquello de la poca altura a la que yo estaba y la elevación de las piernas de las majorettes.


Otra ventaja sería que el recorrido, al ser algo más largo, posibilitaría coger un buen sitito, sin olvidar la cercanía del carrusel de coros y la posterior exhibición de fuegos artificiales, lo que garantizaría la asistencia a los tres actos y la menor presencia de callos en los pies a causa de las caminatas que ahora nos pegamos. No creo que la venta de sillas se resienta; al contrario, serían mayores; eso sí, al que le toque la silla en la Alameda o en el Campo del Sur con poniente está aviado.


Otra cosa que yo rescataría de la antigua Cabalgata sería la flexibilidad en la organización. Demasiada rigidez en el cortejo de una fiesta anárquica y transgresora por antonomasia no me cuadra. Que las carrozas avancen a un ritmo lento y que cada uno recupere su sitio si se detiene a cantar, bailar o escenificar su disfraz. A nadie se le ocurre cantar el popurrí en medio de la Cabalgata; no sería razonable. Pero un pasodoble o un par de cuplés es lo suyo, o bien un bailecito de alguna pieza por las majorettes (yo estuve en Eurodisney hace dos añitos y en las cabalgatas hay bailes y escenificaciones de los personajes; son amenas, cortitas -de tres a cinco minutos- y quedan de categoría, y eso que éstos sólo llevan 15 años con el garito abierto). Hay que confiar en el buen hacer de la gente, a sabiendas de que siempre habrá quien meta la pata. Procuremos no catequizar tanto la Cabalgata. La Cuaresma llega a partir del Miércoles de Ceniza, cada cosa en su sitio; vamos a organizarnos.


Repito que no sé si la actual Cabalgata es mejor o peor que la de aquellos años, pero lo que es obvio es que los de mi generación recordamos aquellas cabalgatas con más cariño, más divertidas y a mí me parece que tenían más contenido y razón de ser que las de ahora. No sé si ésos son motivos para considerarlas mejor; pero lo que es seguro es que la Cabalgata ha cambiado mucho. Es una Cabalgata Cambemba.


Un saludo.


Enrique Valdivia Bosch


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