Carnaval de Cadiz

El Carnaval Cambembo


El concurso cambembo


Si algo ha cambiado manifiestamente en el Carnaval de Cádiz, eso es sin duda el concurso. Ése al que antes todo el mundo llamaba el Concurso del Falla y ahora sin esfuerzo todos llamamos el COAC. Ése que antes organizaba el Ayuntamiento y ahora el Ayuntamiento sólo es una parte de la organización. El concurso que antes era de una treintena de agrupaciones y ahora es de dos centenas (afortunadamente). Antes el concurso duraba cuatro o cinco días y ahora dura casi un mes. Se cantaba en semifinales y en la final y ahora hay preselección, cuartos de final, semifinal y final. En aquellos años, la agrupación que quería el público podía repetir algunas coplas, sin embargo ahora te cronometran para que no te pases del tiempo estipulado. El jurado lo ponía el Ayuntamiento (y eso es lo que había), más tarde lo elegíamos las agrupaciones democráticamente de una terna que nos ponía el Ayuntamiento, y ahora lo escoge un presidente del jurado al que eligen democráticamente los que organizan el concurso (el resultado siempre es el mismo: nunca llueve a gusto de todos). Las entradas se compraban en taquilla después de estar hasta dos noches en cola; ahora se pueden comprar por internet, eso sí: el que no se pueda poner en la cola ni tenga ordenador no podrá ir al Falla porque ya no hay estraperlistas, que esto también ha cambiado (¿para bien o para mal? Yo no lo tengo muy claro). Antiguamente el que no podía entrar se pegaba a la radio y a escuchar coplas; ahora o lo escuchas por las radios o lo ves por la tele o lo escuchas y lo ves por internet; esto sí que ha cambiado. En fin, podíamos seguir enumerando cambios pero no es necesario para hacer la afirmación de que el Concurso está cambembo.


A finales de los setenta, que son los primeros concursos que yo recuerdo, hubiera sido impensable que los que participan en el concurso formaran parte de la organización. No se hubiera podido entender que algunos de los que participaban con sus agrupaciones tuvieran el privilegio de escoger al presidente del jurado que, a su vez, elegiría a sus vocales y que serían lógicamente gentes afines al presidente y probablemente a sus gustos. Y, por lo tanto, cuando escoges al presidente tienes una aproximación de por dónde "respirará" el jurado. Esto puede considerarse, visto así, que es jugar con ventaja.


En los setenta, no hubiera imaginado nadie un concurso que durara un mes y que actuaran unas doscientas agrupaciones y que para llegar a la final se debiera pasar por tres cribas. Tampoco hubieran imaginado las agrupaciones unos camerinos tan fríos y controlados como lo están ahora. Ni un gallinero tan caliente como vemos ahora a diario y que en algunos casos busca más su protagonismo y minuto de gloria que el ánimo a las agrupaciones.


En los setenta y posteriores, no podíamos imaginarnos que las entradas se pudieran comprar desde tu casa (por internet) y nos resignábamos a pasar unas pocas de horas en la cola, y si no se las comprábamos al 'Goliat', al 'Motor' o al estraperlista de turno (hoy, especie en peligro de extinción).


Tampoco podíamos imaginar en los años setenta que, de no conseguir entrada o cuelo para el Falla, podíamos seguir el concurso cómodamente sentado en nuestra casa, no por la radio sino por la televisión o por internet; o que las radios no estuvieran en bambalinas; o que mientras las agrupaciones cantan haya un tío con una cámara de televisión dando vueltas por el escenario; o que haya una cabeza caliente cruzando por las caras de quienes cantan; o que alguien le busque lagunas al reglamento; o que alguien lo cambie porque no le interese que un coro lleve un número de componentes muy inferior al suyo.


Yo siempre he escuchado pero nunca nadie me lo ha demostrado que Antonio Martín o Julio Pardo ganaban por la cara, porque eran unos mafiosos o porque tenían a alguien colocado en el jurado y se manipulaban las puntuaciones. Mi opinión es que ganan porque se lo trabajan y hacen grandes agrupaciones. Hoy no sería posible esa supuesta manipulación porque tenemos un notario que levanta acta de las puntuaciones y da fe de la honestidad del jurado. La prueba es que este año han ganado..., Julio Pardo y Antonio Martín. Bueno esto confirma mi teoría de que hacen grandes agrupaciones, no creo que nadie lo ponga en duda.


Hablar del concurso y de sus cambios podría resultar eterno, pero la cuestión es la siguiente: ¿es mejor el concurso ahora o era mejor el de antes? Mi opinión es que hay cosas determinadas que se han mejorado, pero en líneas generales a mí me gustaba más el de antes, el que yo conocí. Eso no quiere decir que el actual concurso no me guste. Aunque según me han dicho, el que yo no conocí, el de los cincuenta y los sesenta, era todavía mejor.


Un saludo.


Enrique Valdivia Bosch


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