Carnaval de Cadiz

De Puño y Letra


Dioses paganos


Son muchos los pasodobles que a lo largo del concurso pasan desapercibidos para la gran mayoría de los aficionados, ya sea por pertenecer a las 'mal llamadas' agrupaciones de relleno o por no 'encajar' dentro de los cánones preestablecidos para un grupo (O dicho más coloquialmente, lo que el público quiere oír de cada autor). En esta ocasión, uno de esos pasodobles me hizo reflexionar sobre un tema muy candente en mi vida carnavalesca: la amistad.


'Me dijo un amigo yo canto contigo este carnaval...'. Así comienza este pasodoble de 'La Caja de Pandora' (de los denominados 'de consumo interno'). Una vez más la pluma de Joaquín Quiñones, con sus pros y contras, me trajo miles de recuerdos desde las primeras agrupaciones de mi infancia hasta la actualidad.


Amigo, una palabra tan efímera en el carnaval y que a veces elevamos a los altares como si de un 'Dios pagano' se tratase. Lamentablemente, la amistad es la lacra de esta fiesta. Y es que para algunos vale más un premio que la propia lealtad. Hoy por hoy, el egoísmo (o egocentrismo) de los componentes y autores por alcanzar la ansiada fama es el pan nuestro de cada día. En parte es culpa del aficionado que, desde su plana perspectiva, los encumbra a límites insospechados, siendo sólo - o al menos para mí - simples 'ejecutantes' de una fiesta popular. Por ello, me resulta un tanto curioso que, para alcanzar tal fin, algunos estén dispuestos a todo, incluso a renegar de los amigos y/o compañeros que un día fueron su apoyo. Pero lo verdaderamente triste de todo esto es que el 'cáncer' ya no se limita sólo a las grandes agrupaciones como ha sucedido siempre.


Haciendo un poco de memoria, allá por el año 1994 - con tan sólo seis años - embarqué junto a un grupo de chavales del barrio en esta bendita locura. Durante muchos años, fuimos cultivando buenas coplas por toda Andalucía y enriqueciendo el significado de nuestra amistad. Todo ello gracias a un gran desconocido de esta fiesta - del cual os hablaré en otra ocasión - que sin honorarios algunos, compartía con nosotros sus dos grandes pasiones: la docencia y el carnaval. Recuerdo que esperaba con ganas cada ensayo para reencontrarme con mis amigos y con aquel 'maestro gruñón' que, con el paso del tiempo, se convirtió en un segundo padre para mí. Llegando el mes de febrero, todo era distinto de ahora: Cada actuación pasaba de ser un 'mero trámite' a un 'momento especial'. Todos éramos uno… ¿Hay algo mas bonito? Quizás deberíamos pararnos a pensar y aprender de los principios y valores que aquel maestro enseñó a tantos niños y jóvenes.


El carnaval, tal como lo concebimos, es una fiesta en constante equilibrio entre el amor y el odio. Esta dualidad conlleva consigo también grandes satisfacciones en el ámbito de la amistad, pues tiene la peculiar virtud de sacar lo bueno y malo de cada individuo. Durante mis años de carnaval, he conocido grandes amigos y algún que otro 'amigo vano' o 'enemigo' disfrazado de cordero. Mi ingenua confianza en este tipo de carroña me hizo replantearme muchas veces si merecía la pena seguir, pero siempre encontraba una mano amiga, a veces inesperada, que me demostraba que esta locura tiene recompensa más allá de lo materialmente establecido.


Llegando a este punto, no puedo marcharme sin citar un fragmento de la Comparsa 'Los Acuarelas', el cual, en muy pocas palabras refleja fielmente el significado de la amistad en esta fiesta de 'Dioses paganos'. 'He conocido a mil tontos en medio de tres amigos…'.


Espero que una vez más mi torpe pluma sea de vuestro agrado…


Antonio Rosa Millán

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