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Coplas de mostrador
Redacción CdC.com
La tercera jornada del congreso monográfico centrado en la figura de Antonio Rodríguez, El Tío de la Tiza, la de ayer miércoles, se desarrolló fluidamente a pesar de que la primera ponencia se extendió en el tiempo nada menos que hora y media, pero mereció la pena que fuese así. Tito Revanedeira nos trajo de Buenos Aires algunos de los tangos más famoso de Villoldo y constató que el genial músico argentino adaptó el famoso tango de la bicicleta de Antonio Rodríguez, El Tío de la Tiza, para una de sus más populares composiciones, incluso la interpretó y registró él mismo. El ponente argentino mostró su voluntad de estudiar científicamente por qué Villoldo no hizo notar en esa grabación que tanto la letra como la música (a excepción de un fragmento que añade él mismo sustituyendo la segunda parte del tango) era del autor y compositor gaditano Antonio Rodríguez, El Tío de la Tiza. Tito aderezó su ponencia tocando en el piano la partitura original de 'Los Abanicos' además de bailar con su esposa algunos tangos de Villoldo: 'El Choclo', 'Cuidao con los cincuenta' y 'El Esquinazo'.
El siguiente ponente fue Marcos Zibermann, centrando su ponencia sobre los ecos del regeneracionismo en las letras del Tío de la Tiza. Demostró que, al menos, Antonio Rodríguez fue un arbitrista, es decir, en aquella época todo aquel que proponía soluciones disparatadas a la decadencia española tras la pérdida de las colonias de Puerto Rico, Filipinas y Cuba. Pero no podía ser de otra forma, ya que El Tío de la Tiza era fundamentalmente un autor de comparsas. Así que ya fuese de las tertulias en el café o de las conversaciones con los amigos además de la lectura de la prensa diaria, la cosa es que Antonio Rodríguez reflejaba en sus letras el sentir del pueblo español ante tanta incompetencia política, y más concretamente el sentir del pueblo gaditano al respecto sin renunciar en ninguna de sus letras de la ironía, el sarcasmo, la sátira y sobre todo el gracejo característicos de sus composiciones carnavalescas.
Ayer cambiaron el orden de las actividades, y fue el grupo de Julio Pardo formado para la ocasión a quien le tocó el turno de interpretar algunos tangos de El Tío de la Tiza. Todas estas interpretaciones están siendo registradas en vivo en el mismo salón donde se imparten las ponencias para recopilarlas en un CD que se va a poner pronto a la venta a precio reducido. De ahí que insistan tanto en que no tomen muestras ni visuales ni sonoras con los dispositivos de registro sonoro y visual de nuestra época porque los archivos resultantes son susceptibles de ser subidos a internet chafando así esta producción discográfica aunque la calidad no sea comparable entre las distintas tomas. Obviamente, nadie puede prohibir que se grabe algo para uso exclusivamente personal, como supongo que será el caso de algunos de los asistentes a este congreso, que ya se sabe que conservar el recuerdo es algo muy habitual en estos días.
La última ponencia la impartió el licenciado en Historia Santiago Moreno, y versó sobre el conjunto Hércules, que fue una reunión de amigos, admiradores y componentes de la obra del Tío de la Tiza para recuperar muchas de sus composiciones carnavalescas y registrarlas en discos de cera en la casa Parlophon de Madrid. Enumerando todos los componentes de esta aventura además de su propiciador que fue el óptico y fotógrafo Manuel Iglesias, el ponente nos muestra cómo se recuperaron esas coplas durante la segunda república para que no cayeran en el olvido. Terminó su ponencia el ponente con la audición por todos los asistentes de un original disco de cera, concretamente el de 'Los Espejos', propiedad de Javi Osuna, y lo escuchamos a través de un gramófono original que utiliza en vez de aguja de diamante como ocurre en el vinilo, puntas de puntillas que se van desgastando por el uso de manera inmediata. A pesar de estar algo revolucionado el disco, pudimos apreciar la naturalidad y sencillez con la que cantaban esos coristas pero que no por ello renunciaba a un óptimo empaste de las voces que aumentaban la calidad sonora intrínseca en sus voces.
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