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Redacción CdC.com
La segunda jornada del congreso monográfico en torno a la figura de Antonio Rodríguez, 'El Tío de la Tiza' cumplió los horarios previstos prácticamente como si en vez de gaditanos fuésemos británicos. A las cinco en punto comenzó la tercera ponencia del congreso y primera del día, a cargo del Catedrático en Historia Contemporáneo Alberto Ramos Santana, que nos habló de cómo Antonio Rodríguez se sensibilizó tanto con la marcha de jóvenes a las guerras de su época, sobre todo a intentar no perder las colonias de Puerto Rico, Filipinas y, finalmente, Cuba, que todos sabemos que perdimos. El catedrático nos dio a entender que El Tío de la Tiza trasladaba a sus letras, además de su propio sentir, el sentir de sus coetáneos al respuesto, poniendo el acento en la mala gestión política de su época más que en los independentistas de las colonias, aunque cuando les tocaba a estos, lo hacía en forma de chanza.
La segunda ponencia de la tarde y cuarta del congreso versó sobre Arturo Osiel, que fue un bandurria muy popular en aquella época y que salió en varias comparsas del Tío de la Tiza en el cambio de siglo. Arturo Osiel se quedó ciego siendo todavía joven y tuvo que dedicarse a dar clases de guitarra y bandurria para que su familia pudiese sobrevivir. Reconocido ya su virtuosismo cuando Antonio Rodríguez se marchó a Sevilla, compuso y salió en sus propias comparsas con reconocidos autores de letras de la época, obteniendo éxito de vez en cuando. De manos inquietas, incluso formó tríos musicales instrumentales para llevar la música gaditana a Barcelona y Madrid, donde la grababan en cilindros de cera, el soporte de registro sonoro más antiguo que se conoce, al menos por estos andurriales. El ponente fue el investigador Francisco Camacho Ortega, que se preparó una presentación multimedia bastante sencilla de seguir por el público asistente. Aunque le reprochamos un poco la hipérbole del título de su ponencia, admitimos que estuvo bien interesante.
Como tercer acto de la jornada y tras el cafelito (quien se lo pudo tomar, claro), vino esta vez una mesa redonda en vez de una representación como sucedió el día anterior. La mesa estaba moderada por José Luis Fatou (corista y nieto de Antonio Fatou, que fue integrante de algunas comparsas del Tío de la Tiza y otras después de que éste se marchara a Sevilla). La cosa iba sobre cuándo y cómo se pasó de las comparsas antiguas a los coros actuales. Los debatientes eran todos coristas: Eduardo Bablé, Quico Zamora, Adela del Moral y Julio Pardo (por un fallo de la organización, Nandi Migueles no apareció por la sala, siendo así el debatiente ausente). Aunque al final no nos quedó muy claro cuándo, cómo y por qué se cambió de comparsas a coros, sí que fue muy interesante como los debatientes definían sus concepciones del coro y del tango además de sus pareceres de cómo pudo pasarse de comparsas a coros sin obviar la reglamentación actual del concurso (aquí el ambiente se caldeó y entretuvo a los asistentes). Hubo turnos de preguntas que estuvieron igual de interesantes que el debate en sí mismo. Cabe destacar la distinción en la estructura musical del tango de Los Anticuarios respecto a la restante producción tanguera del Tío de la Tiza. No obstante, también nos ha quedado que, en un momento dado, se pasó de denominar esas agrupaciones carnavalescas de finales del siglo XIX y principios del XX, de comparsas a coros, aumentando el número de sus componentes, tanto en las cuerdas de cantantes como en la rondalla, que dejó de llamarse también así para denominarse orquesta, que es como la conocemos hoy día.
Como sucedió en la jornada del lunes, es decir, en la primera jornada, esta vez le tocó a un grupo que tiene mucho que ver con Fali Pastrana y que estaba en la sala pese a su grave enfermedad (desde aquí esperamos que se reponga del todo) cantar unos tangos del Tío de la Tiza, que ya sabéis que se están recuperando para la ocasión con la instrumentación 'original' y guardando la fidelidad mayor posible en sus interpretaciones. Cabe destacar de esta tanda de tres tangos el de 'Los Pajaritos' (que fue la primera vez que se elevó una comparsa a la batea, como no se cansa de recordarnos Javi Osuna) y el de 'Los Claveles', con una musicalidad realmente excepcional potenciada por la incursión en la rondalla de un acordeonista que le dio otro color sonoro a la instrumentación y que no deslució para nada el compás del tango sino más bien todo lo contrario. Tras el epílogo musical que recordemos se está registrando para distribuirlo en forma de CD, los organizadores nos invitaron a asistir a la tercera jornada, la del miércoles, es decir, la de hoy. Así que allí nos vemos.
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