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Eventos - Congreso Monográfico 'El Tío de la Tiza'



Las ramas de la descendencia del Tío de la Tiza




Redacción CdC.com











Javi Osuna, director del congreso y periodista de Canal Sur Radio, presenta al descentiente sevillano y al descendiente gaditano de Antonio Rodríguez, El Tío de la Tiza. José Luis Sánchez Rodríguez es sevillano y es descendiente directo del hijo de Antonio Rodríguez, Francisco, su abuelo, que se quedó huérfano de padre a los diecinueve años en Sevilla. José Antonio de las Cuevas Sanz, de Cádiz, fue miembro del coro Los Dedócratas, y a partir de esa agrupación su actividad carnavalesca es anual: Gallos de Pelea, Dioses del Olimpo, Robots, Hombres Azules,... Su descendiendia directa viene del quinto hijo del Tío de la Tiza, Rafael, el que no fue reconocido por Antonio Rodríguez.

Comienza José Luis Rodríguez contando que a la muerte de su bisabuelo, Antonio Rodríguez, El Tío de la Tiza, la 'viuda', 'La Rubia', se vuelve a Cádiz y deja prácticamente en la mendicidad a Francisco a la edad de diecinueve años. Pero un amigo le encuentra en la calle y se lo lleva a su casa en el barrio de La Calzada. Francisco cantaba saetas en la Semana Santa sevillana. Pronto se casa, tras encontrar trabajo en la industria del metal, con una mujer humilde y tienen que construirse su casa en las afueras de Sevilla, donde hay muchas huertas dispuestas para que quien las adquieran se construyan su propia casa. Actualmente es el barrio del Cerro del Águila. Sus abuelos nunca estuvieron solos, ya que los hijos, por una circunstancia u otra, siempre estaban ahí. El último que nació en esa casa es José Luis Sánchez Rodríguez. El lugar donde se erigió la casa es un sitio conflictivo propenso a las riadas.

José Antonio de las Cuevas Sanz identifica a los que salen en la fotografía donde está el mismo en brazos de su madre. Vivió con su tío Rafael, quinto hijo del Tío de la Tiza no reconocido por él,  hasta los trece o catorce años.

José Luis dio con Javi Osuna a través de su hija Cintia, tataranieta del Tío de la Tiza, cuando cayó en sus manos la biografía escrita por él. José Antonio y Javi se conocen como nos conocemos todos en Cádiz pero sin saber que era el sobrino nieto del Tío de la Tiza.

Francisco se vinculó a la parroquia de San Benito, del barrio de La Calzada. En Semana Santa cantaba saetas ocupando un balcón frente a la iglesia. José Luis nunca ha escuchado a su abuelo cantar saetas, pero sí cantar tangos y cantes de Cádiz. Francisco estuvo indignado de que había gente que se aprovechaba de que se apropiaran de las composiciones carnavalescas del Tío de la Tiza. Quiso contratar un abogado para saber quiénes se aprovechan de las composiciones de Antonio Rodríguez. Pero como ya están prescritas, lo intentó con la Junta de Andalucía, que todavía hay gente que está cobrando derechos de autor a pesar de estar ya prescritas. Todavía está esperando...

El tío de José Antonio, Rafael, era muy gracioso, contaba a quien quería escuchar sus anécdotas. Fue camarero y hacía el truco de quitar el mantel dejando sobre la mesa las copas, los vasos,... A pesar de que tenía cierto problemilla en uno de los vasos. A su mujer, cuenta ahora José Antonio, le trajo de las Américas un muñeco vestido de camarero y su barra y una coctelera que meneaba y hasta echaba humo por las orejas.

Quedan muy pocos documentos manuscritos, tanto de letras como partituras, porque las riadas los perdían. Y es que Francisco salvó algunas carpetas llenas de partituras que no se llevó consigo Pepa 'La Rubia'. Ese material llega a la casa de Cerro del Águila. En el reverso de una especie de diploma en broma de una sociedad de cachondeo entre los amigos del Tío de la Tiza, Francisco hizo un inventario de todos los documentos que pudo reunir. Su abuelo muere cuando él tiene los ocho años, y la documentación conservada pasa a su tío Emilio, que la pone a buen recaudo en su vivienda en un tercer piso, donde el agua nunca llegaba durante las riadas. José Luis custodia desde que es universitario esa carpeta. Pero se extravían esas partituras manuscritas. Y a unos veinte días de este congreso, lo llama su ex diciendo que ha encontrado un sobre lleno de partituras. José Luis se lo ha pasado a Javi Osuna...

El hermano de José Luis era profesor de filosofía en un instituto y le decía a sus alumnos que era descendiente del Tío de la Tiza. Se trata del biznieto mayor de Antonio Rodríguez. El último viaje que hace su abuelo Francisco a Cádiz es para ver la placa que le han puesto en la Plazuela del Tío de La Tiza. 'Mi padre era muy grande para que sólo le hayan hecho esto', dijo Francisco frente a la placa.

'La Caldera' y otros tangos, eran tema tabú en la casa de José Luis, ya que 'tuvo problemas con la cárcel tu abuelo'. Así que probablemente el Tío de la Tiza pasó por la cárcel porque algunas de sus letras incomodaron a la autoridad de aquel entonces.

Javi pincha a José Antonio para que cuente más cosas... El padre de José Antonio le cambió la guarda a uno de Conil en agosto de 1947, cuando la explosión. Es decir, en otras palabras: por el cambio de guardia se salvó pero cuando vio cómo habían quedado las víctimas, sobre todo los huérfanos del Colegio del Niño Jesús.

Javi cierra esta mesa redonda dando el turno a los asistentes por si quieren preguntarle a los descendientes, el gaditano y el sevillano. Pero, por lo visto, la cosa ha quedado muy clara... José Luis ha escrito un poema para su amigo Javi Osuna, que lee a los asistentes. Javi Osuna le agradece el poema con un buen apretón de manos.


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