Posturas
Música del tango
Estos "motetes" con ritmo de tango de carnaval están tocados por los guitarras en La mayor al 3, que es como decir Do mayor, su tono real. Sacra falseta para introducirnos en los tangos, muy bien interpretada por la orquesta y, mejor aún, acorde al tipo que representan. Pero esta sacra falseta, pronto se "pervierte" con el compás gaditano por excelencia y antigüedad: el del tango. Tangos de música alegre y vivaracho compñas, con una segunda mitad donde se pierde un poquito por la cadencia andaluza, en este caso: Do# menor, Si bemol mayor, La bemol mayor, Sol séptima. Ya terminando, se ensordecen los instrumentos de cuerda para encarar el final con fuerza, todo un recurso de contraste muy socorrido y que da muy buenos resultados de cara a una reacción favorable del público, que se traduce en apasionadas palmas. En definitiva, un bonito tango de compás muy vivo y bailable
Música del cuplé
"Epístolas" para los cuplés y "letanías" para el estribillo. "Adoremus" jugando con la subdominante, que es Re mayor, así que el tono real es el que tocan, y éste es La mayor al aire, es decir, los cuplés están en La mayor. Música alegre y desenfadada con distintos tempos, avivándose en cuanto va buscando el estribillo, donde la música y la interpretación alcanzan alturas celestiales "más que las obras de la catedral", desmintiendo eso de la "letanía" que sermoneó un fraile desde el púlpito.
Posturas
Música de la Presentación
La presentación del gaditano coro de Julio Pardo va tocada en su introducción por Mi mayor. Se introduce con una especie de coletilla cantada, para pasar luego a la falseta y después continuar cantando. Pero esto sólo dura dos estrofas, porque a la tercera, cambia la música, que ahora está basada en un tema de la película "Grease" que va tocado por Do mayor. Y en esa tonalidad mayor hasta el final
En la primera parte, se trata de un compás de 4x4 pero de tempo moderato, donde importa más la melodía y las cuerdas pulsadas que el ritmo. Ya en la segunda parte la cosa cambia, porque es el ritmo el que cobra protagonismo, eso sí, embellecido por la melodía, las cuerdas pulsadas de la rondalla y por la interpretación de las tres cuerdas de voces
Buena presentación la de este coro, que en su primera parte es sobre todo embelesadora. En cambio, la segunda parte se llena de vida y la alegría es una de sus principales características. En definitiva, hermosa y alegre presentación.
Posturas
Músicas del Popurrí
La primera cuarteta del veterano coro de Julio Pardo como músico está en la tonalidad de La menor, la falseta de introducción desarrolla la cadencia andaluza (La m, Sol M, Fa M, Mi 7). Música del colombiano Juanes para la primera cuarteta. Compás de 4x4 con cierto acento en los tiempos impares para después darle más fluidez rítimica
La segunda cuarteta está en la tonalidad de Do mayor (desde la primera cuarteta se modula al relativo mayor). Compás de 4x4 marcado en sus tres primeros tiempos. Al final, sale el compás de pasodoble de Cai (o de pasacalle, como quiera verse también)
La tercera cuarteta es la música de un pasodoble de Paco Alba (el trío lo tocan con el pito)
La cuarta cuarteta está en la tonalidad de Do mayor y parece el compás de un cuplé, de ahí su interpretación más jocosa y desvergonzada (los frailes se sueltan el pelo)
La quinta cuarteta está en la tonalidad de La menor (se recupera la tonalidad inicial). Batiburrillo de pasodobles famosos del carnaval para esta cuarteta (un pequeño popurrí dentro del popurrí grande). Las tonalidades cambian de manera tan rápida que es inunmanamente captables
La sexta cuarteta es un batiburrillo de versiones de canciones de Mecano
La séptima cuarteta es un tango de carnaval tocado por Do mayor, su tonalildad, porque "será gaditano el fraile en febrero". Y así es
La octava cuarteta es otro batiburrillo de músicas en una misma tonalidad: Fa mayor. Curiosa tonalidad final para un popurrí comenzado en La menor, pero eso es lo bueno que tienen los popurrís musicalmente hablando, que son tan variados como un cartuchito de papel estraza repleto de frito gaditano
Popurrí con al menos cuatro cambios tonales y, sobre todo, muy bien engarzados ya no sólo entre cuartetas sino en tres de las ocho cuartetas que hay como cuartetitas que engarzan entre ellas a la perfección. Muy buen popurrí y muy bien interpretado.
Posturas
El Atún y el Betún
Aunque no cabe duda que el coro se presenta cuidando el tipo que representa, es decir, el de frailes de la catedral de Cai, no tarda mucho en perder los papeles (literalmente, los papeles a representar) y cada vez más se va soltando el "poco" pelo poquito a poquito: comienzan a hacerlo nada más echarse hacia atrás la capucha. Muy bien podrían haber ido vestido de cualquier cosa, atendiendo la letra de los tangos, más desde el punto de vista de un ciudadano cualquiera (que también lo son) que de un hombre de la Iglesia (aunque en el segundo se demarcan fuera del pecado, como suelen hacer los hombres de la Iglesia). En los cuplés se sueltan aún más el "poco" pelo y la ética (el ethos, el carácter) del personaje se diluye en la temática de las letras. Y, por último, aunque en el popurrí la estética se vuelve a ligar un poco a la ética del personaje que representan, pronto la música y la letra se vuelven a disparatar y se carnavaliza en demasía, así que lo mismo hubiera sido que vinieran vestidos de, no sé, piedras de la Caleta, que de frailes de la catedral, que es de lo que vienen disfrazados
Aquí hay un primer ejemplo en que el tipo puede llegar a ser sólo una excusa para cantar lo que al letrista, al músico y al director le vienen en gana (no siempre, afortunadamente) cuando la ocasión lo merece, y la ocasión es ganarse a un público que cada vez más se muestra menos exigente. Supongo que hubiera sido esforzarse más en la letra y en la música para que todo el repertorio hubiese sido interpretado siendo totalmente fiel al personaje. Pero a lo peor, eso no hubiera gustado al "respetable". Lo que está claro que se ha optado por cantar un repertorio alegre y desenfadado que, por otro lado, es respetable, aunque demarcándose desde un punto de vista ético-estético que hubiera sido más interesante de disfrutar en el teatro. El atún no se mueve a sus anchas en este coro, renovando las procelosas aguas carnavalescas. El betún se afianza en los zapatos para que, estáticamente, comience a decaer en un negro amarronado que, paradójicamente, no se mete en marrones.
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| Distinguido por la Asociación de la Prensa de Cádiz | Dl Creaciones | Premio Gaditanos del Año de la Cadena Onda Cero |