| Actuación
en preliminares.-
Pasodoble
Como vecinos casposos y coñazos -armados del correspondiente pisan el Falla estos
cordobeses, ya conocidos por estos pagos, aunque hacía cuatro años que no venían por
aquí. Por "moscas cojoneras", hasta los papelillos le hacen cardenales.
Pasodobles
Hacen en su primer pasodoble un repaso a su propia historia carnavalera, desde que eran
niños, cuando ya crecían con las coplas de Cádiz, a la vez que un reconocimiento a los
XXV años del concurso de Córdoba. "Y sepan que ustedes fueron los culpables".
En el segundo, salen todos los años haciendo promesa detrás de un paso, haciendo promesa
de que es el último año que salen. Y escuchan a Mozart, y llama por el móvil, se toma
un Red Bull, saluda a los amigos y familiares, y espera que Dios le tenga en cuenta ese
sacrificio.
Cuplés
Juego con los perritos que llevan encima que provoca que el gallinero se convierta en la
perrera municipal, cantando guau guau casi al alirón. Con en portátil tiene problemas,
pero su vecina con una "jiga" tiene contento a todo el edificio.
Estribillo coreado por un ejército de ladridos: "Para todo el mundo los tiquismiquis
son como dios.. y tiene un por qué.. todo el mundo sabe que existen pero nadie les puede
ver".
En el segundo, que va sobre los metrosexuales, dicen que les para un policía municipal y
cuando bajan del coche, huele tan bien, que le dan dos besos.
Cuplés justitos, justitos, que salvan con el rollo de los perritos, mientras en el teatro
se desata la locura de los ladridos incontrolados, que ya empiezan a ser tan casposos como
los tiquismiquis.
Popurrí
En el popurrí aluden a su perrito (un grupo de "graciosos" siguen ladrando como
descosidos sin respeto ninguno para la chirigota ni para el público que permanece en el
teatro para escucharla). Variedad de ritmos, como rumbas, sevillanas y tanguillos,
mezclados con música original, para desarrollar un paseo con su perrito (típico perrito
tocawebos como el amo), en el que no dejan títere con cabeza, criticando a sus vecinos y
a los niños que hacen botellones, para terminar haciendo un alegato de los perros y
condenando a aquel que los abandona. A fin de cuentas, se dan cuenta de que quieren más a
su perro que a cualquier hombre.
Como dirían en gadita. tú sabe...pero amo..que tú sabe..
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