| Actuación
en preliminares.-
Presentación
Joven chirigota que pisa el Falla por segundo año, con un tipo de taxistas, que vienen a
cantarle a Cádiz "cositas buenas" y que como no encuentra aparcamiento, se
cuelan pal Carnaval. Finalizan contando su emoción por estar de nuevo en el teatro, a la
vez que le dicen a Cádiz que para ella su taxi siempre estará abierto.
Pasodobles
El primero de los pasodobles habla de la ley del menor. Un padre se lamenta de cómo
quieren que pueda perdonar a los asesinos de sus hijos, que están en la calle, porque
"son niños y son menores". "La ley, la puta ley que los defiende". Su
corazón no perdona ni olvida y piden que se pudran como la basura en la cárcel.
Pasodoble de denuncia social, pobretón musicalmente.
El segundo de los pasodobles es un homenaje a un enfermo de leucemia "tú que siempre
has sido un loco, tú que siempre estás riendo."llegaste a encontrar trabajo y a
hacerte maduro lejos de tu familia". Pasodoble algo más emotivo que el anterior,
aunque les falla la afinación.
Cuplés
El primero de los cuplés habla del embarazo de Leticia. "La niña parecía tonta y
al final es una espabilada". Pasa sin pena ni gloria.
En el estribillo, también cortito, le dicen al público: "Te puedo llevar a tu casa,
te puedo llevar a un convite, que yo no voy a cobrarte. me conformo con que me
invites"
El segundo versa sobre el enorme miembro de su amigo Paco. Cuplés más que discretitos,
que vienen a sumarse a la pobreza general del repertorio de esta agrupación.
Popurrí
Comienzan el popurrí con la música de los Ángeles Caídos de Aragón, para seguir
flamenquitos. El punta se les acelera y se adelanta unos compases. Después cuentan el
viaje que le hacen a un jerezano, que le dice que los gaditas son muy flojos y le dice
"aquí no hay playa", mientras que a una madrileña pija le dice que no lleva
bragas. Después narran los problemas en la Punta, que siempre terminan en vomitonas.
Una vez llevaron a la Teo, que tampoco llevaba bragas. Lo cuentan con música de Mecano,
para más tarde pasar a un tema de Sabina. Después le dicen a un guiri que le necesitan,
que sin ellos no ganan nada, y se despiden después de pasárselo muy bien, bastante mejor
que el público, al que no logran convencer, ni con su música -totalmente ecléptica- ni
con sus letras, demasiado pobretonas, con las que se han quedado rozando el mínimo como
para pisar el teatro, o ni eso.
Años tienen por delante y la calle en estos Carnavales.
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